Pasear a un perro sin correa en Cancún puede dejar de ser una escena cotidiana tolerada por vecinos y convertirse en una falta administrativa con consecuencias económicas o incluso arresto. El Ayuntamiento de Benito Juárez informó que reforzará la vigilancia para sancionar a propietarios que incumplan las reglas de tenencia responsable de mascotas, especialmente cuando los animales transiten sin control o cuando sus desechos queden en la vía pública.
La medida no aparece en el vacío. De acuerdo con el director de Juzgados Cívicos de Benito Juárez, Jorge Rivero, existe coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana para que los policías intervengan cuando detecten estas faltas en flagrancia o cuando exista un reporte ciudadano al 911. Las sanciones pueden alcanzar hasta 50 Unidades de Medida y Actualización y, según la gravedad del caso, derivar en arrestos administrativos de 24 a 36 horas, siempre sujetos a la determinación del juez cívico.
La correa como nueva línea de convivencia urbana
El punto de fondo no es únicamente la mascota. Es la ciudad. En una zona urbana donde parques, banquetas, fraccionamientos, playas, camellones y áreas comunes son compartidos por familias, niñas, niños, adultos mayores, ciclistas, corredores y otros animales, la correa funciona como una línea mínima de control y convivencia.
El Reglamento para la Protección y el Bienestar Animal del Municipio de Benito Juárez establece que los animales domésticos o de compañía deben transitar sujetos o transportados en jaulas u otros medios apropiados. También señala que deben estar bajo cuidado continuo, con collar y placa de identificación, y que los perros cuya peligrosidad sea razonablemente previsible no deben soltarse y deben transitar con bozal o collar de ahogo para evitar lesiones a terceros.
La misma norma obliga a propietarios, poseedores, encargados o cuidadores a recoger los desechos orgánicos que su animal deje en la vía pública. Es decir, la regla no solo mira el riesgo de mordeduras o ataques; también atiende limpieza, salud pública y respeto al espacio común.
Multas, arresto y trabajo comunitario
La parte más sensible está en la sanción. El Reglamento de Justicia Cívica de Benito Juárez considera infracción contra la seguridad permitir que un animal transite libremente o hacerlo sin adoptar las medidas necesarias para prevenir ataques a personas u otros animales. Para ese tipo de faltas, el reglamento contempla multas de 10 a 50 UMA, arresto de 24 a 36 horas o trabajo en favor de la comunidad.

Con el valor vigente de la UMA 2026, fijado por el INEGI en 117.31 pesos diarios, una multa de 50 UMA equivaldría aproximadamente a 5 mil 865 pesos.
El mismo Reglamento de Justicia Cívica sanciona como falta contra la salud llevar animales domésticos a defecar en la vía pública o espacios de uso común sin recoger inmediatamente los desechos. También contempla faltas ambientales cuando los dueños permiten que los animales dañen jardines, áreas verdes o lugares públicos.
Hasta ahora, de acuerdo con reportes locales, las autoridades han señalado que se mantiene una etapa preventiva y de difusión, sin sanciones aplicadas por estos motivos. La información se ha compartido en los más de 310 Comités de Paz realizados en Benito Juárez, donde los conflictos relacionados con mascotas aparecen entre los temas recurrentes de convivencia vecinal.
No es castigar al dueño, es ordenar el espacio público
La conversación pública no debe reducirse a si la multa es alta o baja. El verdadero tema es si Cancún está dispuesto a ordenar una convivencia urbana donde tener mascota también implique obligaciones verificables.
Una ciudad que crece rápido necesita reglas simples, claras y aplicables. La correa evita fugas, ataques, accidentes, peleas entre animales y conflictos entre vecinos. Recoger desechos evita malos olores, contaminación, riesgos sanitarios y deterioro de parques o banquetas.
La medida, bien aplicada, no tendría que verse como persecución contra quienes tienen mascotas, sino como un recordatorio básico: el espacio público no pertenece a una sola persona. Pasear un perro también exige responsabilidad frente a quienes comparten la calle.
En Cancún, la correa empieza a convertirse en algo más que un accesorio. Es una frontera mínima entre el derecho a tener una mascota y la obligación de convivir sin poner en riesgo a los demás.





