Un apagón de cuatro horas puede significar cuatro horas sin cobrar. Pero para una PyME de Playa del Carmen, la pérdida no termina cuando regresa la electricidad: pueden quedar alimentos comprometidos, clientes que se fueron, terminales fuera de servicio, equipos dañados y una jornada que ya no se recupera.
Los cortes eléctricos registrados durante agosto y el apagón peninsular del 31 de agosto colocaron nuevamente ese costo sobre la mesa. Empresarios de Playa del Carmen han reportado suspensiones de actividades y pérdidas económicas, mientras en Cancún restaurantes tuvieron que cerrar anticipadamente y vigilar sus inventarios refrigerados.
Playa del Carmen todavía no sabe cuánto pierde por apagón
No existe hasta ahora un cálculo público consolidado que permita afirmar que un comerciante de Playa del Carmen pierde una cantidad determinada cada vez que se va la luz.
El Consejo Coordinador Empresarial de la Riviera Maya sí ha advertido que las interrupciones recurrentes obligan a empresas y comercios a detener operaciones, con impactos mayores para negocios que requieren refrigeración. Durante agosto hubo episodios continuos en distintos sectores de la ciudad, algunos extendidos durante dos días con interrupciones intermitentes.
La falta de una cifra local significa que el costo permanece fragmentado dentro de cada establecimiento. Un restaurante registra alimentos; una tienda pierde ventas; una oficina deja de operar computadoras e internet; una lavandería, estética o taller puede acumular citas que ya no tiene tiempo de recuperar.
La merma invisible se suma en cuatro cuentas
Para conocer el impacto real de un apagón habría que sumar al menos ventas no realizadas + mercancía perdida + gastos extraordinarios + afectaciones en equipos.
Un comercio que normalmente vende 2 mil pesos por hora y permanece cuatro horas sin operar tendría 8 mil pesos de venta potencial interrumpida. Esa cifra es solamente un escenario ilustrativo: no representa el promedio de Playa del Carmen y tampoco equivale automáticamente a utilidad perdida.
Para restaurantes, minisúpers y negocios de alimentos, la cuenta puede crecer cuando la cadena de frío se rompe. Canirac Cancún advirtió esta semana que los apagones comprometen productos perecederos y pueden provocar cierres antes del horario habitual.
También existen costos menos visibles: combustible para plantas eléctricas, hielo para preservar insumos, pagos a trabajadores durante horas improductivas, servicios cancelados y posibles reparaciones de refrigeradores, aires acondicionados o equipos electrónicos.
Mérida ya calculó 100 millones; Playa aún no tiene su cuenta
El apagón del 31 de agosto ofrece una referencia regional de escala, pero no una cifra que pueda trasladarse directamente a Quintana Roo. Organismos empresariales de Mérida estimaron preliminarmente pérdidas de hasta 100 millones de pesos, principalmente en restaurantes, comercios y servicios durante varias horas de interrupción. Los propios empresarios aclararon que seguían recopilando información porque no existe un mecanismo estandarizado para medir el impacto.
En Quintana Roo fueron afectados 278 mil 969 usuarios durante el apagón regional. En Playa del Carmen, además, ya existían reportes previos de interrupciones recurrentes y se mantienen mesas de coordinación para fortalecer la infraestructura eléctrica de la ciudad.
El contexto comercial vuelve la medición especialmente relevante. Comerciantes del centro de Playa del Carmen reportaron en agosto ventas equivalentes apenas al 20% o 25% de sus niveles esperados durante la temporada baja. En un escenario de ingresos reducidos, perder varias horas de operación puede tener un peso mayor sobre la caja diaria.
La cifra que falta ya no es cuántos usuarios se quedaron sin electricidad. Es cuánto dinero dejó de entrar a cada negocio y cuánta mercancía terminó convirtiéndose en merma. Medir esa factura permitiría conocer el costo económico que hoy permanece disperso entre cientos de cajas registradoras.





