¿Y si México sí puede?

Sergio León, un empresario de Quintana Roo analiza el panorama mundial

Durante décadas nos acostumbramos a escuchar todo lo que México no podía hacer. Que no podía competir con las grandes economías. Que no podía desarrollar tecnología. Que nuestro destino era fabricar lo que otros diseñaban. Hoy esa historia puede empezar a cambiar.

La próxima gran riqueza de las naciones ya no estará debajo de la tierra. Estará en su capacidad para generar inteligencia, elevar la productividad y convertir el conocimiento en prosperidad. La inteligencia artificial dejó de ser una tendencia tecnológica; hoy es el nuevo motor de la economía mundial.

Por eso merece reconocerse el paso que acaba de dar el Gobierno de México al presentar el Plan Nacional de Inteligencia Artificial. Es la primera estrategia nacional que plantea formar talento, desarrollar software público, construir infraestructura tecnológica y fortalecer la soberanía digital. El proyecto contempla una primera generación de 10 mil estudiantes, una capacidad proyectada para certificar 25 mil especialistas al año, una Fábrica de Inteligencia Artificial y Coatlicue, una supercomputadora pública con una inversión cercana a 6 mil millones de pesos y una capacidad prevista de 314 petaflops.

Pero aquí comienza el verdadero reto. Este documento todavía no es una ley. No garantiza presupuesto multianual, indicadores nacionales, continuidad institucional ni obliga a los futuros gobiernos a mantener la estrategia. Es una visión correcta de gobierno que ahora debe transformarse en una auténtica política de Estado. El propio documento reconoce que el marco jurídico deberá construirse mediante un proceso legislativo posterior.

Plan nacional de Inteligencia Artificial.pdf

La urgencia se entiende con datos. México ocupa el lugar 58 de 139 economías en el Índice Mundial de Innovación y apenas el 81 en recursos destinados a innovar.

Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional estima que alrededor del 40% de los empleos del mundo estarán expuestos a la inteligencia artificial. Para América Latina, la OIT y el Banco Mundial calculan que entre 26% y 38% de los puestos de trabajo modificarán parte de sus tareas; entre 8% y 14% elevarán su productividad y entre 2% y 5% enfrentarán un alto riesgo de automatización.

Traducido a México, significa que entre 16 y 24 millones de trabajadores verán transformada su forma de trabajar durante esta década. La diferencia entre ganar competitividad o perderla dependerá de una decisión: invertir hoy en capacitación, innovación e infraestructura.

La oportunidad económica también es enorme. Con un PIB cercano a 36 billones de pesos, aumentar de forma permanente apenas 1% la productividad mediante inteligencia artificial representaría alrededor de 360 mil millones de pesos adicionales cada año. Un escenario de 3% significaría más de un billón de pesos anuales, mientras que un avance de 5% rondaría 1.8 billones de pesos. Ese es el tamaño de la oportunidad… y también del costo de quedarnos atrás.

Por eso el siguiente paso no debe ser únicamente hablar de inteligencia artificial.

México necesita una Ley Nacional para la Competitividad mediante Inteligencia Artificial, con presupuesto, indicadores nacionales y evaluación anual del Congreso, porque las políticas públicas que no se miden terminan siendo buenas intenciones.

¿Dónde debería estar México en 2035?

  • Primer lugar de América Latina en inteligencia artificial.
  • Top 35 mundial en innovación.
  • Un millón de mexicanos certificados en competencias de IA.
  • Cinco millones de trabajadores reconvertidos hacia empleos de mayor productividad.
  • 250 mil pequeñas y medianas empresas utilizando inteligencia artificial.
  • 500 mil empleos tecnológicos de alto valor agregado.
  • Incrementar permanentemente 3% el nivel potencial del PIB, equivalente, a valores actuales, a más de un billón de pesos adicionales cada año.

No son metas inalcanzables. Son indicadores para saber si el país realmente avanzó o si el plan terminó siendo solamente un documento más.

Quintana Roo puede convertirse en uno de los primeros casos de éxito. La inteligencia artificial puede revolucionar el turismo, la movilidad, la logística, la protección civil, la gestión del sargazo, la promoción de destinos y los servicios públicos. Si somos líderes turísticos de América Latina, también podemos aspirar a ser líderes en innovación aplicada al turismo.

Renunciar a una ganancia permanente equivalente a 3% del PIB significaría dejar de generar más de un billón de pesos al año. Esa cantidad supera el presupuesto anual de muchas dependencias federales juntas. La inteligencia artificial ya no es una discusión tecnológica; es una decisión económica.

Las grandes potencias no son las que descubren primero una tecnología. Son las que primero aprenden a convertirla en productividad, competitividad y prosperidad. El Gobierno de México ya dio el primer paso y merece reconocimiento. Ahora corresponde al Congreso convertir esa visión en una política de Estado que sobreviva a los sexenios.

Porque la verdadera pregunta ya no es si la inteligencia artificial cambiará al mundo.

La verdadera pregunta es:

¿Y si México sí puede?

¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!

Sin miedo a la cima, que el éxito ya lo tenemos.

X: @Oigres14 | IG: @sergioleoncervantes | Email: sergioleon@sergioleon.mx

Compártelo
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

También te puede interesar