El 4 de agosto de 1990, dignatarios mayas de Quintana Roo y representantes de organizaciones sociales peninsulares se reunieron en el parque de Las Américas de Mérida para construir una coordinación regional. El Consejo Maya Peninsular 500 Años de Resistencia Indígena y Popular se formalizó el 9 de septiembre en X-Cacal Guardia, con 22 organizaciones de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Su propósito inmediato era responder desde los pueblos originarios a las celebraciones oficiales por los 500 años de la llegada europea a América. En aquella alianza participaron agrupaciones como Mayáon, el Centro Pastoral Mexicano, la cooperativa Chac-Lol, la Unión de Pueblos Mayas, el Centro Quintanarroense de Derechos Humanos y autoridades tradicionales de Tixcacal Guardia. La coordinación se mantuvo hasta 1993, de acuerdo con una revisión académica sobre las organizaciones indígenas de la península.
Treinta y seis años después, no aparece una estructura pública activa que conserve aquella misma integración peninsular. Su herencia, sin embargo, permanece en una representación más amplia y fragmentada: autoridades ceremoniales, asambleas comunitarias, asociaciones civiles, organizaciones territoriales, intérpretes, academias y colectivos culturales.
Los centros ceremoniales conservan la autoridad tradicional
En Quintana Roo, la legislación reconoce a los centros ceremoniales como la institución básica de organización y representación maya. La lista comprende Tixcacal Guardia, Chancá Veracruz, Chumpón, Tulum y Cruz Parlante, además de aquellos que pueda reconocer el Gran Consejo Maya.

Dentro de ellos, la autoridad se distribuye entre generales, sacerdotes, comandantes, capitanes, tenientes, sargentos, cabos y rezadores, elegidos conforme a las prácticas de cada comunidad. El Gran Consejo Maya reúne a generales y sacerdotes de los centros ceremoniales y tiene entre sus funciones conservar los usos, las ceremonias, las costumbres y el idioma.
Los registros programáticos de 2026 contabilizan 490 dignatarias y dignatarios mayas vinculados con los cinco centros ceremoniales y tres iglesias mayas. Esta estructura mantiene una representación sustentada en el territorio, la memoria de la Guerra Social Maya, las festividades religiosas y los sistemas comunitarios de cargos.
La defensa territorial produjo nuevas formas de organización
La representación contemporánea también se construye fuera de las jerarquías ceremoniales. En Yucatán, la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal reúne comunidades y personas dedicadas a fortalecer la identidad, defender el territorio y difundir sus posicionamientos mediante talleres, boletines, radio, poesía, fotografía y encuentros culturales.
En Campeche, el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil, fundado en 1995, trabaja en la región de Calakmul con una agenda de democracia participativa, autonomía, recursos naturales, capacidades comunitarias y proyectos para el buen vivir. Su composición intercultural muestra que la representación regional puede reunir identidades y comunidades distintas alrededor de necesidades compartidas.

Ninguna de estas agrupaciones puede asumirse como portavoz de todo el pueblo maya. Su legitimidad proviene de las comunidades, asambleas, territorios o sectores que participan en ellas. La representación actual funciona como una red de voces con alcances diferentes, no como una organización única para toda la península.
Hablar maya también es una forma de representación
La agenda lingüística ocupa otro espacio. La Academia de la Lengua y la Cultura Mayas de Quintana Roo, fundada en 2002 en Felipe Carrillo Puerto, investiga, documenta y difunde expresiones orales y escritas; también promueve diccionarios, métodos de enseñanza, grabaciones y talleres sobre derechos lingüísticos.
Para 2026, los programas estatales incluyen cursos de lengua maya, traducción de programas públicos, interpretación bilingüe en procedimientos de justicia, investigación cultural y registro audiovisual de dignatarios y autoridades comunitarias. La agenda ya no se limita a conservar vocabulario: busca que el idioma pueda utilizarse en escuelas, tribunales, servicios, medios digitales y espacios públicos.
El Consejo Maya Peninsular de 1990 reunió durante algunos años una causa común. Hoy, la representación se ejerce desde varios lugares: el centro ceremonial, la asamblea ejidal, la organización territorial, la academia, la cabina comunitaria y la persona intérprete. La continuidad no está en conservar una sola sigla, sino en mantener la capacidad de las comunidades para hablar con voz propia.




