Proponen seguro de desempleo para trabajadores turísticos

Trabajadores del sector turístico en Quintana Roo durante actividades de hotelería y servicios, en el contexto de una propuesta de seguro de desempleo temporal para proteger sus ingresos.

Cada caída en la ocupación hotelera empieza como porcentaje, pero termina en algo mucho más concreto: renta, despensa, transporte, escuela y deuda familiar. Por eso, la propuesta de crear un seguro temporal de desempleo para trabajadores turísticos en Quintana Roo coloca sobre la mesa una pregunta que suele quedar detrás de los grandes indicadores del Caribe Mexicano: qué pasa con el trabajador cuando baja la actividad y el empleo se vuelve incierto.

El planteamiento fue hecho por el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, durante una reunión con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe. La propuesta consiste en crear un fondo de apoyo con participación del sector privado, el gobierno estatal y el gobierno federal, destinado a proteger por hasta seis meses a trabajadores del turismo que pierdan su fuente de ingreso en periodos de baja demanda.

El trabajador antes que la ocupación hotelera

El punto más relevante de la propuesta es el giro de mirada. Durante años, el pulso turístico se ha medido por cuartos ocupados, vuelos, reservaciones y llegada de visitantes. Sin embargo, cuando los números bajan, el golpe inmediato lo reciben camaristas, meseros, cocineros, recepcionistas, choferes, guías, personal de limpieza, mantenimiento y servicios vinculados a la operación diaria.

Guajardo advirtió que el “trabajador de piso” es uno de los más afectados cuando se pierde el empleo y señaló que la prioridad debe ser preservar las fuentes laborales, aun reconociendo las presiones financieras que también enfrentan las empresas turísticas. La propuesta busca amortiguar el impacto social de una baja ocupación y evitar que la recuperación del sector llegue demasiado tarde para las familias.

Quintana Roo depende del turismo más que otros estados

La discusión tiene peso porque Quintana Roo no es una economía turística más. Durante marzo de 2026, el empleo formal relacionado con el turismo en el estado fue de 235 mil 023 puestos, equivalente al 44.58% del empleo formal total de la entidad, de acuerdo con información del IMSS procesada por el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco. A nivel nacional, el empleo formal turístico representó 8.73% del total, lo que muestra la dependencia particular de Quintana Roo.

El contexto reciente también explica por qué la propuesta aparece ahora. En mayo de 2026, la ocupación hotelera del Caribe Mexicano cerró en 62.6%, una baja de 6.8 puntos porcentuales frente al 69.4% del mismo periodo de 2025. Para el verano, las estimaciones federales ubicaron a Cancún en 67.9% de ocupación y a la Riviera Maya en 61.2%, sin superar el 70% en los principales destinos de Quintana Roo.

Una protección que también tendría que mirar la informalidad

El seguro de desempleo no solo tendría que diseñarse como apoyo de emergencia. También obligaría a revisar quiénes quedan dentro y quiénes quedan fuera: trabajadores formales, eventuales, subcontratados, comisionistas, prestadores de servicios y empleados indirectos que dependen de la actividad turística, pero no siempre aparecen en los registros laborales.

La Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo ya había planteado, desde el impacto laboral de la pandemia, la necesidad de políticas que garantizaran calidad en el empleo, seguridad laboral, capacitación y seguros de desempleo. En ese diagnóstico se documentó la pérdida de 115 mil 989 empleos formales en Quintana Roo durante la emergencia sanitaria, equivalente al 24.5% de la planta laboral, además de una percepción de afectación de ingresos en 82% de los encuestados.

El fondo propuesto no resolvería por sí solo la fragilidad laboral del turismo, pero sí abriría una discusión necesaria: el Caribe Mexicano no puede medirse únicamente por el número de visitantes que llegan, sino por la capacidad de proteger a quienes sostienen la experiencia turística cuando el mercado se enfría.

Porque una política turística madura no solo cuida la marca destino. También cuida al trabajador que la hace posible.

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