Una oferta de trabajo aparentemente sencilla habría sido el inicio del recorrido de tres adolescentes desde Tenejapa, Chiapas, hasta Playa del Carmen. Según la investigación presentada por la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, las jóvenes fueron contactadas durante julio para preparar y vender alimentos en la vía pública. Después fueron trasladadas a la ciudad y alojadas en un domicilio de la colonia In House.
La propuesta laboral es uno de los elementos centrales del expediente porque permite reconstruir cómo comenzó el desplazamiento. Angélica “N”, identificada por las autoridades con el alias de “La Patrona”, habría participado en la captación. La investigación también incorporó a Hortencia “N”, alias “La Güera”, señalada por supervisar parte de las actividades realizadas por las adolescentes. Ambas conservan la presunción de inocencia mientras continúa el proceso judicial.
Una oferta de trabajo conectó Tenejapa con Playa del Carmen
La secuencia descrita por la Fiscalía comenzó fuera de Quintana Roo. Las adolescentes salieron de Tenejapa, municipio de Chiapas, bajo la promesa de trabajar en la preparación y venta de alimentos. Ya en Playa del Carmen, la dinámica habría incluido limpieza del espacio, lavado de verduras y utensilios, preparación de granos de elote y venta ambulante de elotes y esquites.
El traslado entre estados y el alojamiento lejos de su entorno familiar dieron forma a una relación laboral con condiciones distintas a las planteadas inicialmente, de acuerdo con los datos ministeriales difundidos. Las jóvenes eran llevadas en triciclos acondicionados hasta la zona centro, donde permanecían durante buena parte del día y la madrugada.
La oferta, por tanto, no quedó limitada a una invitación laboral: habría funcionado como el punto de entrada a una rutina controlada por otras personas, con tareas previas, desplazamientos diarios y supervisión constante. Esa secuencia forma parte de los datos que un juez consideró suficientes para iniciar un proceso penal contra las dos mujeres.

De preparar alimentos a jornadas de 12 horas
Las actividades comenzaban alrededor de la 1:00 de la tarde y terminaban cerca de la 1:00 de la madrugada, lo que representaba jornadas aproximadas de 12 horas. Antes de salir a vender, las adolescentes limpiaban el área de trabajo, lavaban utensilios y participaban en la preparación de los productos.
La información ministerial indicó que las ventas podían alcanzar hasta 10 mil 800 pesos por jornada, mientras que el pago entregado a las jóvenes se encontraba por debajo de lo establecido legalmente. Los recursos generados, la duración de las jornadas y el control sobre las actividades son parte de la acusación por trata de personas en la modalidad de explotación laboral.
El caso fue conocido a partir de una denuncia. La investigación permitió localizar a las adolescentes, quienes quedaron bajo protección del Sistema DIF, y derivó en cuatro cateos realizados en In House, Villas del Sol Plus y la avenida 15 Norte. Durante las diligencias fueron asegurados triciclos, vaporeras, teléfonos celulares, documentos y libretas con anotaciones.
Dos mujeres enfrentarán proceso por explotación laboral
Un Juez de Control vinculó a proceso a Angélica “N” y Hortencia “N” por su probable participación en los hechos. Como medida cautelar, ambas permanecerán en prisión preventiva durante dos años mientras avanza el procedimiento penal. La vinculación permite continuar la investigación, pero no representa una sentencia definitiva.
La historia de las tres adolescentes coloca el foco en el momento anterior a las jornadas, los triciclos y las ventas: la promesa de empleo que motivó el viaje. Reconocer cómo se presentan estas ofertas —quién contacta, qué condiciones promete, dónde será el alojamiento y quién conservará los documentos— puede ayudar a identificar situaciones en las que una oportunidad laboral termina convertida en una forma de control.





