Las atenciones de perros afectados por gusano barrenador en Cancún crecieron más de 150% en cuatro meses. El registro del Instituto Municipal para la Protección y Bienestar Animal de Benito Juárez pasó de aproximadamente 15 animales atendidos durante mayo a un promedio actual de 38 a 40 casos mensuales.
El aumento equivale a entre 153% y 167%, dependiendo de la cifra utilizada dentro del rango reportado. Estos números corresponden a animales recibidos directamente en el Instituto y a ejemplares localizados mediante reportes ciudadanos; no representan necesariamente el total de infestaciones existentes en la ciudad.
De 15 a 40 atenciones por gusano barrenador en Cancún
El crecimiento adquiere mayor relevancia porque algunos perros llegan con la infestación avanzada, cuando las larvas ya han penetrado profundamente en la herida y existen infecciones que reducen considerablemente las posibilidades de recuperación.
Yuli Lázaro, integrante del Instituto Municipal para la Protección y Bienestar Animal, explicó que el organismo atiende entre 35 y 38 consultas veterinarias diarias, además de emergencias relacionadas con animales que viven en la calle. Dentro de esa demanda, los cuadros de gusano barrenador ya representan cerca de 40 atenciones cada mes.
El dato muestra que esta afección dejó de ser un episodio aislado dentro de los servicios veterinarios locales. Para las familias con mascotas, la primera medida es revisar constantemente cualquier herida, incluso aquellas provocadas por peleas, rasguños, cirugías recientes o irritaciones en la piel.
Las heridas abiertas permiten la entrada de las larvas
El gusano barrenador del ganado es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. La mosca deposita sus huevos en heridas abiertas o cavidades corporales; al eclosionar, las larvas penetran en el tejido vivo y se alimentan de él. Aunque históricamente se ha relacionado con animales de producción, también puede afectar a perros, gatos y seres humanos.
Entre las señales que requieren atención inmediata se encuentran la presencia visible de larvas, heridas que aumentan de tamaño, secreción con sangre, inflamación, olor intenso, dolor, falta de apetito, decaimiento o lamido constante de la zona afectada.
La velocidad con la que puede profundizarse la lesión vuelve insuficiente cualquier curación doméstica. La aplicación de agua oxigenada, violeta de genciana, plantas medicinales u otras sustancias puede ocultar temporalmente la herida y retrasar la revisión profesional, de acuerdo con la información proporcionada por el Instituto.
La atención veterinaria temprana mejora el pronóstico
Cuando el perro recibe atención a tiempo, el procedimiento puede incluir el retiro de las larvas, limpieza profunda, desinfección, toma de muestras y medicamentos para controlar la infección y el dolor. El tratamiento debe ser indicado por un médico veterinario, ya que una extracción incompleta permite que la lesión continúe avanzando.
El Senasica recomienda mantener limpias las heridas de las mascotas y reportar inmediatamente cualquier gusanera detectada. La vigilancia cotidiana adquiere mayor importancia en animales que permanecen en patios, terrenos abiertos o calles, así como en perros adultos mayores, enfermos o con movilidad limitada.
La prevención comienza con una acción sencilla: revisar la piel del animal todos los días. En una ciudad con entre 38 y 40 atenciones mensuales, una herida pequeña no debe esperar a mostrar daño profundo para recibir tratamiento. Detectarla y atenderla durante las primeras horas puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una lesión difícil de controlar.





