Los mototaxis en Quintana Roo entran a una nueva fase de ordenamiento. El Instituto de Movilidad del Estado emitió lineamientos para regular la operación de este transporte popular, usado principalmente en colonias, zonas de expansión urbana y comunidades donde el transporte convencional no siempre llega con frecuencia suficiente.
La medida no aparece de forma aislada. Forma parte de una discusión más amplia sobre movilidad pública, permisos, seguridad vial y control territorial. El Congreso de Quintana Roo registra en su marco normativo el Decreto 201, publicado el 5 de marzo de 2026, con reformas a la Ley de Movilidad del Estado, la Ley de los Municipios y la Ley de Seguridad Ciudadana.
Cómo ordenar un servicio que ya existe, que mueve a miles de personas y que durante años creció más rápido que la capacidad institucional para regularlo.
La Ley de Movilidad fija el piso legal del servicio
La Ley de Movilidad sostiene el nuevo orden para mototaxis porque define la base de permisos, zonas y operación. De acuerdo con reportes recientes, para prestar el servicio será necesario contar con un permiso del Imoveqroo, otorgado a personas físicas y limitado a un vehículo por permisionario.
Ese punto cambia la lógica del servicio. Se busca saber quién opera, dónde trabaja, bajo qué condiciones y con qué responsabilidad frente al usuario.
Además, los antecedentes legislativos ya habían colocado reglas específicas. Las reformas avaladas por el Congreso de Quintana Roo señalaron que los motocarros y mototaxis tienen capacidad de uno a tres pasajeros, incluyendo al conductor. También establecieron que su circulación debe limitarse a lugares, polígonos, cuadrantes o circuitos fijados en el permiso correspondiente.
La misma regulación excluye avenidas primarias y zonas catalogadas como hoteleras o turísticas. Esa restricción muestra el fondo del tema. El mototaxi no se plantea como transporte para todo el estado, sino como una solución territorial para trayectos cortos y zonas específicas.

Control territorial para un transporte que creció en colonias
El crecimiento del servicio no fue menor. En febrero, Imoveqroo informó que el censo estatal contabilizó más de 11 mil 200 mototaxis en Quintana Roo. La autoridad señaló entonces que el proceso incluiría emplacamiento, delimitación de zonas y medidas de seguridad.
Ese dato explica por qué la regulación se volvió inevitable. Un transporte con miles de unidades no puede operar solo con acuerdos informales, tolerancia local o presión de grupos.
La nueva etapa apunta a tres objetivos visibles.
- Construir un padrón confiable de mototaxis
- Delimitar zonas de circulación
- Mejorar condiciones de seguridad para pasajeros y conductores
- Vincular cada unidad con un permiso identificable
- Dar certeza jurídica a quienes ya prestan el servicio
Por otro lado, el reto no se resuelve con publicar lineamientos. La verdadera prueba estará en la aplicación diaria. Si los permisos se entregan sin supervisión, el desorden puede cambiar de forma sin desaparecer.
Mototaxis entre movilidad popular y autoridad efectiva
Los mototaxis en Quintana Roo se volvieron parte de la vida diaria porque llenaron vacíos. En muchas colonias conectan viviendas con avenidas, mercados, escuelas, paraderos y centros de trabajo. Su bajo costo y disponibilidad los hicieron útiles para usuarios que necesitan moverse rápido en distancias cortas.
Pero esa utilidad también exige reglas. Una unidad sin identificación, sin zona definida o sin condiciones mínimas puede convertirse en un problema para pasajeros, peatones y otros transportistas.
Reportes locales señalan que la regulación busca emplacamiento obligatorio, padrón confiable y delimitación de zonas para evitar conflictos con otros medios de transporte. También se ha documentado que el crecimiento del servicio ha sido notorio en colonias populares y zonas de expansión urbana.
El desafío institucional será equilibrar dos necesidades. Mantener una opción de movilidad accesible para colonias y, al mismo tiempo, impedir que el servicio opere sin control público.
La movilidad también se gobierna desde el territorio
La regularización de mototaxis marca una prueba para el Estado. No basta con reconocer una realidad social. También hay que administrarla con criterios claros, vigilancia y coordinación municipal.
El Congreso de Quintana Roo puso el andamiaje legal. Imoveqroo debe convertirlo en operación verificable. Los municipios tendrán que colaborar en zonas, supervisión y orden urbano.
Los mototaxis no son una anécdota vial. Son una respuesta popular a una necesidad urbana. Ahora la autoridad debe demostrar que puede ordenar sin borrar la función social que este transporte cumple todos los días.





