El operativo contra ambulantes en la Zona Hotelera de Cancún se endureció en plena temporada de alta movilidad turística. La Dirección de Comercio en la Vía Pública de Benito Juárez informó que mantiene acciones para retirar a vendedores sin permiso en puntos de alto flujo, como zona de antros, accesos a plazas comerciales y corredores turísticos.
De acuerdo con Noticaribe, el director José Gamaliel Canto Cambranis señaló que en la Zona Hotelera retiran entre tres y cuatro vendedores ambulantes al día. Los ubican principalmente en la zona de antros, Plaza La Isla y Plaza Forum.
El tema tiene dos lecturas. La primera apunta al orden del destino. Cancún necesita mantener accesos libres, imagen turística y circulación peatonal. La segunda mira el bolsillo de quienes dependen de vender cada jornada para comer, pagar renta o sostener a su familia.
Turismo ordenado frente al comercio informal
La autoridad municipal sostiene que el comercio ambulante no está permitido en la Zona Hotelera de Cancún. Cuando detectan vendedores, primero realizan una invitación al retiro. En caso de reincidencia, interviene la Policía Turística, según la versión del funcionario municipal.
El endurecimiento no ocurre en vacío. Durante la actividad mundialista, el Ayuntamiento autorizó 18 permisos temporales para vender artículos alusivos al torneo. Sin embargo, esos permisos fueron para comerciantes previamente registrados y en puntos definidos, no para instalación libre en zonas de concentración turística.

También se reforzó la vigilancia en Malecón Tajamar, centros comerciales y la Zona Hotelera, con supervisiones activas hasta después de las once de la noche por la presencia de aficionados.
Cancún no puede ordenar sin mirar el ingreso diario
El operativo contra ambulantes en Cancún muestra una tensión permanente. El destino necesita cuidar su corredor turístico, pero también enfrenta una economía informal que crece donde falta ingreso suficiente.
La solución no puede ser únicamente retirar mercancía o mover vendedores de una banqueta a otra. Cancún necesita reglas visibles, permisos transparentes y opciones para quienes viven del comercio diario.
Ordenar la Zona Hotelera puede beneficiar al turismo. Pero hacerlo sin salida social puede trasladar el problema a otra calle. La ciudad necesita equilibrio entre imagen, movilidad, empleo y dignidad.





