Más de 70% de las personas con discapacidad en Cancún carece de acceso a un empleo, según una estimación expuesta por Luis Enrique Hernández Castillo, director municipal de Vinculación Laboral. El dato dimensiona la exclusión, pero no explica cómo se distribuye: una vacante anunciada como inclusiva no ofrece las mismas posibilidades a una persona con discapacidad física, visual, auditiva, intelectual o psicosocial.
La diferencia aparece en los requisitos cotidianos. Un puesto puede tener acceso para silla de ruedas, pero depender de sistemas incompatibles con lectores de pantalla. Otro puede eliminar barreras físicas y mantener entrevistas sin interpretación en Lengua de Señas Mexicana. También existen empleos cuyas instrucciones, horarios o procesos de capacitación no fueron diseñados para personas que requieren apoyos cognitivos.
La inclusión laboral, por ello, no puede medirse únicamente por el número general de vacantes.
Cientos de ofertas sin un mapa de capacidades
En 2024, una feria de empleo celebrada en Cancún reunió más de 900 vacantes, de las cuales 370 fueron identificadas específicamente para personas con discapacidad, con participación de 32 empresas. El encuentro incorporó el sistema VALPAR, utilizado para evaluar habilidades y vincular capacidades con puestos de trabajo.
Durante 2026, el programa Cancún Incluye llegó a su tercera feria especializada y planteó ampliar la participación empresarial para 2027. Sin embargo, la información pública difundida sobre estos encuentros no detalla cuántas oportunidades estaban preparadas para cada discapacidad, cuántas entrevistas concluyeron en contratación ni cuánto tiempo permanecieron las personas dentro del empleo.
Esa ausencia impide reconocer qué perfiles reciben mayor atención. Una cifra de 370 vacantes puede significar una oferta diversa o cientos de puestos concentrados en pocas tareas operativas. Sin datos sobre funciones, salarios, prestaciones, adaptaciones y contrataciones efectivas, la palabra “inclusiva” describe una intención, pero todavía no permite medir el resultado.

La discapacidad visual es la más numerosa en Benito Juárez
Los datos del Censo de Población y Vivienda 2020, presentados por Data México, muestran que en Benito Juárez las condiciones más numerosas fueron la discapacidad visual, con alrededor de 16 mil 100 personas; la discapacidad física, con 12 mil 500; y la discapacidad motriz, con aproximadamente 5 mil 870. Una persona puede aparecer en más de una categoría.
La composición de la población vuelve indispensable revisar si las vacantes locales coinciden con esas realidades. Para una persona con discapacidad visual, la oportunidad depende de plataformas accesibles, documentos digitales compatibles, señalización y herramientas adaptadas. Para una persona sorda, puede depender de interpretación, comunicación escrita o capacitación visual. En la discapacidad motriz influyen transporte, banquetas, accesos, sanitarios y movilidad dentro del centro laboral.
Las personas con discapacidad intelectual o psicosocial pueden encontrar una barrera menos visible: perfiles redactados con exigencias genéricas, entrevistas rígidas, falta de acompañamiento inicial o evaluaciones que privilegian una forma única de comunicarse.
Una vacante accesible comienza antes de la contratación
La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad prohíbe la discriminación por discapacidad durante la selección, contratación, remuneración, capacitación, permanencia y promoción. También establece que los centros laborales deben ofrecer condiciones accesibles, seguras y saludables, considerando las competencias de cada persona.
Cumplir ese principio requiere pasar del conteo general a una medición más precisa: qué discapacidad contemplaba cada vacante, qué adaptación ofreció la empresa, cuántas personas fueron entrevistadas, cuántas contratadas y cuántas conservaron el puesto.
Cancún ya cuenta con ferias, vinculación empresarial y herramientas para evaluar habilidades. El siguiente avance consiste en hacer visible la distribución de las oportunidades. Cuando todas las discapacidades aparecen reunidas bajo una misma etiqueta, los grupos con menos opciones desaparecen dentro de una cifra aparentemente positiva.
La inclusión laboral será verificable cuando permita saber no únicamente cuántas puertas se anunciaron abiertas, sino quiénes pudieron cruzarlas.





