La cadena de empresas detrás de cada construcción

Una construcción puede reunir varias empresas y patrones dentro del mismo terreno.

Una torre puede llevar el nombre de una marca inmobiliaria, pero quienes colocan el acero, operan la maquinaria, instalan elevadores o trabajan sobre andamios no necesariamente pertenecen a esa empresa. Detrás de cada construcción existe una cadena de contratos que conecta al propietario del proyecto con una compañía principal y con distintas firmas especializadas.

En Quintana Roo, donde coinciden proyectos habitacionales, hoteleros, comerciales y de infraestructura, esa estructura empresarial determina quién registra al trabajador, quién entrega el equipo de protección y quién supervisa cada fase. El crecimiento del sector también necesita una cadena laboral que pueda identificarse desde el acceso a la obra hasta la conclusión del contrato.

Del desarrollador al subcontratista, así se divide una obra

El primer eslabón suele ser el propietario o desarrollador, responsable de impulsar y financiar el proyecto. Después aparece el contratista principal, encargado de ejecutar o coordinar la construcción. A partir de ahí pueden intervenir compañías de cimentación, estructuras, instalaciones eléctricas, aire acondicionado, cancelería, impermeabilización y acabados.

La legislación laboral permite contratar servicios u obras especializadas cuando no forman parte del objeto social ni de la actividad económica predominante de la empresa beneficiaria. El acuerdo debe formalizarse por escrito e indicar el trabajo contratado y el número aproximado de personas que participarán. Las empresas que prestan estos servicios necesitan inscripción vigente en el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas, conocido como REPSE.

Esta división técnica puede hacer más eficiente una obra, pero también vuelve indispensable conocer qué empresa emplea a cada persona. El uniforme, el casco o la entrada compartida no significan que todos pertenezcan al mismo patrón.

Cada trabajador debe tener un patrón identificable

El Instituto Mexicano del Seguro Social dispone del Servicio Integral de Registro de Obras de Construcción, donde los patrones pueden registrar obras, fases e incidencias. El sistema diferencia figuras como contratista, subcontratista e intermediario, y solicita datos de ejecución, ubicación, contrato y superficie construida.

Cada fase de obra necesita responsables laborales y medidas de seguridad identificables.

Los patrones de la construcción también deben conservar registros por obra, como nóminas, listas de raya, controles de pago y datos individuales de las personas empleadas. Cuando existe subcontratación de una fase, el reglamento del IMSS contempla avisos específicos y obligaciones relacionadas con las cuotas obrero-patronales.

En términos prácticos, cada trabajador debería poder identificar:

  • La razón social de su patrón.
  • Su alta ante el IMSS.
  • El puesto y la fase para la que fue contratado.
  • La empresa responsable de pagar salario y prestaciones.
  • El supervisor autorizado para dirigir su actividad.

Esa información permite reconstruir la relación laboral cuando ocurre un accidente, existe una incapacidad o termina anticipadamente una fase de construcción.

La seguridad también debe seguir la cadena

La NOM-031-STPS-2011 establece que el sistema de seguridad y salud debe organizarse antes de iniciar las actividades. En obras medianas y grandes debe incluir medidas preventivas, capacitación, mantenimiento de equipos, atención de emergencias, control de accesos y autorizaciones para trabajos peligrosos.

La misma norma obliga a comunicar a contratistas, subcontratistas y proveedores los peligros presentes en la fase donde trabajarán. También contempla una comisión de seguridad e higiene, servicios preventivos, permisos de ingreso y autorizaciones escritas para actividades que requieren mayor control.

Por eso, la protección no puede quedar fragmentada entre empresas. El desarrollador conoce el proyecto; el contratista coordina la ejecución; cada compañía especializada administra a su personal; y el responsable de la obra integra las medidas comunes.

La verdadera radiografía laboral de una construcción no está únicamente en el número de pisos o en el capital invertido. Está en saber quién contrató a cada trabajador, quién lo registró, quién lo capacitó y quién responde durante la actividad que realiza.

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