Las noches en que El Torito funcionó como refugio

Algunas personas buscaban ser remitidas a El Torito para obtener alimento y alojamiento nocturno.

Para algunas personas en situación de calle, ser remitidas a El Torito de Cancún significaba algo más que cumplir una sanción administrativa: permitía pasar la noche bajo techo y recibir alimento. La necesidad era tan inmediata que ciertos casos se volvieron recurrentes.

El director de Juzgados Cívicos de Benito Juárez, Jorge Rivero Pech, informó que esta práctica disminuyó con la apertura del Albergue para Transformar Vidas María Loreto León Beltrán. Al menos dos personas que acudían repetidamente al centro de retención aceptaron ingresar al nuevo espacio. El dato documenta casos concretos; no representa un conteo completo de quienes utilizaron alguna vez la detención como alojamiento nocturno.

Cometer una falta para asegurar comida y techo

El Torito recibe a personas remitidas por conductas consideradas faltas administrativas. El modelo de justicia cívica de Cancún busca resolver conflictos cotidianos, atender sus causas y evitar que escalen hacia hechos más graves. En el caso de la población sin vivienda, esa función terminó cubriendo informalmente una necesidad distinta: protección durante la noche.

La conducta muestra una cadena de carencias que no desaparece al terminar la sanción. Una persona puede salir nuevamente sin identificación, ingreso, atención médica, red familiar o lugar estable para dormir. En esas condiciones, regresar a la calle mantiene el mismo punto de partida que provocó la falta.

La información divulgada el 2 de agosto de 2026 señala que actualmente existe coordinación entre Seguridad Ciudadana, Juzgados Cívicos y el Instituto Municipal Contra las Adicciones para ofrecer la canalización al albergue. El ingreso es voluntario; ninguna persona puede ser internada por obligación.

Un albergue con capacidad para 50 hombres

El Albergue para Transformar Vidas, inaugurado el 13 de abril de 2026 en la Supermanzana 228, puede recibir hasta 50 hombres en situación de calle o con problemas de consumo de sustancias. Opera las 24 horas mediante la coordinación del IMCA y el centro de rehabilitación CRAADYR.

El inmueble dispone de recepción, consultorio médico, atención psicológica, cocina, comedor, dormitorios con literas, baños, área de usos múltiples y espacios de esparcimiento. Los servicios fueron presentados como gratuitos y orientados a la reinserción social.

A poco más de un mes de su apertura, el Ayuntamiento reportó 34 hombres atendidos, equivalentes a 68% de la capacidad instalada. La cifra confirma utilización temprana del espacio, aunque no informa cuántos permanecían allí en agosto, cuántos concluyeron el proceso o cuántos regresaron a vivir en la calle.

Dormir bajo techo es el primer tramo

El cambio principal está en sustituir una noche obtenida mediante una sanción por una atención voluntaria que reúne alimentación, ropa, alojamiento, salud y acompañamiento. La diferencia puede parecer elemental, pero transforma la relación con la persona: deja de ser atendida únicamente como infractora y comienza a ser reconocida por las condiciones que enfrenta.

La permanencia fuera de la calle dependerá también de documentos de identidad, recuperación de vínculos familiares, tratamiento aceptado libremente, empleo y acceso posterior a una vivienda. El dormitorio resuelve la urgencia; la estabilidad necesita continuidad.

Las noches de El Torito mostraron hasta dónde podía llegar una persona para conseguir un plato de comida y algunas horas protegida. El nuevo albergue ofrece otra puerta. Su resultado más importante se conocerá cuando quienes ingresan no necesiten volver a cometer una falta para tener dónde dormir.

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