El mapa de los accesos públicos a las playas de Playa del Carmen

Acceso público señalizado hacia una playa de Playa del Carmen.

Llegar al mar en Playa del Carmen parece sencillo hasta que el camino desemboca entre camastros, cuerdas, módulos de servicios o personal que indica por dónde continuar. La playa conserva su carácter público, pero la experiencia de acceso puede modificarse varios metros antes de tocar la arena.

Una denuncia difundida el 1 de agosto señaló presuntas restricciones en el área de Coralina Daylight Club, entre las calles 26 y 28. La versión ciudadana describió obstáculos y solicitudes para que algunos bañistas cambiaran de lugar. Al día siguiente, personal de la Zona Federal Marítimo Terrestre realizó una inspección para revisar las condiciones de tránsito. La información divulgada no detalla sanciones, retiro de mobiliario ni conclusiones administrativas contra el establecimiento.

Veinte accesos públicos conectan la ciudad con el Caribe

El Ayuntamiento informó en agosto de 2025 que el municipio contaba con 20 accesos públicos a playas, la cifra más alta de Quintana Roo. En esa misma publicación identificó ocho arenales con distintivo Blue Flag: Punta Esmeralda, Montecarlo, Pelícanos, Petrel Norte, Playa 72, Playa 88, Cisne y Xcalacoco.

Ese corredor permite leer el litoral de norte a sur. Xcalacoco, Punta Esmeralda, Playa 88 y Playa 72 conectan la zona norte con la costa; Petrel Norte, Pelícanos y Cisne atienden sectores próximos a la colonia Luis Donaldo Colosio; más cerca del centro aparecen los pasos de Calle 38, Playa Mamitas en Calle 28, las calles del primer cuadro y Parque Fundadores. Comunicaciones municipales recientes también han mencionado accesos como Cunaro de Piedra, Caribe y las calles 2, 4, 6, 8, 10 y 12.

El número, por sí mismo, no describe la calidad de cada entrada. Un acceso funcional necesita señalización visible, paso continuo, iluminación, conexión peatonal y espacio suficiente para personas con movilidad limitada. Playa Pelícanos, por ejemplo, fue equipada con baños, regaderas, pasarela removible, ruta podotáctil y mapa háptico para personas ciegas.

La entrada al mar no puede condicionarse al consumo dentro de un establecimiento.

Una concesión permite aprovechar, no apropiarse

La Ley General de Bienes Nacionales establece que el acceso a las playas y a la Zona Federal Marítimo Terrestre no puede ser inhibido, restringido, obstaculizado ni condicionado. La norma también precisa que una concesión autoriza determinados usos y aprovechamientos, pero no entrega propiedad sobre la playa.

La ZOFEMAT corresponde, de manera general, a una franja de 20 metros de tierra firme, transitable y contigua a la playa. Allí pueden existir concesiones para colocar mobiliario o prestar servicios, siempre dentro de las condiciones autorizadas. El tránsito público permanece protegido.

La diferencia se observa en la distribución del espacio. Un club puede utilizar camastros dentro de una superficie concedida, pero no convertirlos en una barrera continua, imponer un consumo para caminar hacia el mar o presentar la arena como extensión privada de sus instalaciones. Cuando no existen vías públicas cercanas, la ley contempla accesos acordados por Semarnat a través de terrenos colindantes.

El mapa útil también debe mostrar los obstáculos

Un mapa ciudadano necesita indicar algo más que el nombre de la playa. Debe precisar la calle de entrada, el horario, la accesibilidad, los servicios disponibles, el estado del paso y la presencia de mobiliario comercial.

La inspección en la zona de Coralina muestra la utilidad de documentar los accesos durante diferentes momentos del día. Una entrada puede permanecer abierta por la mañana y reducirse durante un evento, una instalación temporal o la colocación de camastros. La supervisión municipal y los recorridos permanentes en accesos y arenales ofrecen una vía inmediata para atender reportes y orientar a residentes y visitantes.

Playa del Carmen ya cuenta con una red amplia de ventanas al mar. Convertirla en un mapa actualizado, georreferenciado y verificable permitiría que cada acceso público fuera reconocible antes de llegar a la arena. El derecho está escrito; el recorrido cotidiano es donde adquiere forma.

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