CANCÚN TIENE DOS CIUDADES

Qué caro le sale a mucha gente vivir en el paraíso que otros vienen a disfrutar.

Cancún tiene dos ciudades. Una se presenta al visitante, vende comodidad y presume plusvalía. La otra se levanta temprano para hacer funcionar todo eso y todavía tiene que pelear por lo básico.

En la Región 98, vecinos de la calle Isla Aguada denunciaron que las aguas negras volvieron a brotar después de una atención previa. Imagínese regresar del trabajo y encontrarse otra vez con el drenaje desbordado frente a su casa.

En Jardines del Sur y Villas del Mar, usuarios de las rutas 26 y 28 reportaron esperas de hasta una hora para abordar un camión. Una hora de vida parada en la calle.

Ese tiempo sale del descanso, de la convivencia con los hijos, de la posibilidad de llegar a casa con algo de energía. Las fallas de una ciudad también se cobran en cansancio.

Y hemos normalizado demasiado ese cobro. Que el trabajador salga antes. Que busque otro transporte. Que vuelva a reportar. Que tenga paciencia. Siempre la familia poniendo tiempo, dinero y aguante para resolver lo que debería funcionar.

A gobiernos, desarrolladores y prestadores de servicios hay que medirlos también desde esas calles. Ahí se comprueba cuánto del crecimiento llega a la vida diaria.

Quien limpia habitaciones, prepara alimentos o atiende mesas merece volver a una colonia donde pueda vivir con dignidad. Su bienestar tiene que pesar en las decisiones sobre esta ciudad.

El Cancún turístico no puede seguir financiando su imagen con el tiempo, el dinero y la dignidad del Cancún que trabaja.

Una ciudad no es de clase mundial por lo que ofrece al visitante. Lo es por la manera en que viven quienes la sostienen.

Compártelo
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

También te puede interesar