Los barcos abandonados en la Laguna Nichupté no forman un solo cementerio visible. Están repartidos entre canales, márgenes cubiertos por manglar y zonas donde apenas sobresale una parte del casco. El recorrido más reciente contabilizó entre 45 y 50 embarcaciones en distintas condiciones.
El operativo comenzará el 1 de septiembre de 2026 y deberá concluir antes de finalizar el año. Participarán la Dirección de Ecología de Benito Juárez, Capitanía de Puerto, Conanp y Asociados Náuticos de Quintana Roo, con un procedimiento gradual para identificar, extraer y resguardar las unidades.
El mapa comienza en el canal Sigfrido
La única concentración identificada públicamente con un nombre específico se encuentra en el canal Sigfrido, donde reportes previos ubicaron numerosas embarcaciones de fibra de vidrio semihundidas. Algunas permanecen pegadas a los márgenes; otras conviven con unidades todavía utilizadas para recorridos turísticos.
Fuera de ese punto, el inventario difundido no contiene todavía coordenadas, fotografías individuales ni una relación pública barco por barco. La ubicación se ha construido mediante recorridos por la laguna para reconocer unidades flotantes, cascos varados y embarcaciones hundidas entre zonas de manglar.
El mapa conocido, por tanto, tiene tres capas:
- Embarcaciones visibles y abandonadas en los márgenes
- Unidades parcialmente sumergidas, principalmente en canales
- Cascos hundidos cuya ubicación requiere monitoreo y equipo especializado
Esta clasificación determinará el orden de salida, más que una ruta continua de norte a sur.

Las embarcaciones visibles saldrán primero
La primera etapa atenderá los barcos abandonados que pueden ser identificados y movilizados con mayor facilidad. Después se trabajará con las unidades varadas y, finalmente, con aquellas que permanecen bajo el agua y requieren maniobras más complejas.
No todos los retiros costarán lo mismo. Una lancha que todavía flota puede ser remolcada, mientras que un casco hundido puede necesitar bombeo, flotadores, grúa, personal especializado y transporte terrestre.
El costo total del operativo se calcula entre dos y cinco millones de pesos. La inversión será cubierta inicialmente por integrantes del sector empresarial, mientras se desarrolla el procedimiento para localizar a los propietarios.
La campaña también contempla recibir reportes ciudadanos sobre embarcaciones en condición de abandono. La identificación y el seguimiento legal corresponderán a Capitanía de Puerto, conforme a la legislación federal de navegación.
Los barcos retirados no desaparecerán inmediatamente
Una vez fuera de la laguna, las embarcaciones serán trasladadas a un predio destinado a su resguardo. Aunque estén deterioradas o lleven años abandonadas, conservan una situación jurídica y no pueden destruirse de manera inmediata.
Los propietarios podrán enfrentar sanciones económicas y gastos relacionados con la extracción si buscan recuperar sus bienes. Cuando nadie los reclame y se complete el procedimiento correspondiente, las unidades podrían ser destruidas después de un plazo estimado de tres a cinco meses.
La Laguna Nichupté está conectada con un área natural protegida de 4 mil 257 hectáreas de lagunas y manglares urbanos, por lo que retirar los cascos también exige evitar daños adicionales durante las maniobras.
El operativo hará visible un inventario que durante años permaneció disperso entre agua y vegetación. El mapa definitivo no será únicamente una cifra: deberá mostrar dónde estaba cada barco, en qué condición fue encontrado, cuánto costó retirarlo y cuál fue su destino final.





