En Benito Juárez ya no podemos hablar de los accidentes viales como hechos aislados. En 2024 se registraron 3,283 siniestros; en 2025 fueron 5,171. Son 1,888 accidentes adicionales en un año: un incremento de 57.5% y un promedio superior a 14 accidentes diarios.
El crecimiento de Cancún explica parte de la presión: entre 2010 y 2023 la población aumentó alrededor de 66%, mientras el parque vehicular creció 124%. Hoy tenemos más automóviles, más motocicletas y más personas compartiendo una infraestructura que debe evolucionar al mismo ritmo.
En 2026 aparece otra alerta: el Ayuntamiento ha reconocido que más del 49% de los accidentes involucran motocicletas. Y sólo entre enero y julio, Cruz Roja Cancún atendió 705 choques vehiculares y 626 accidentes de motocicleta: 1,331 servicios de emergencia relacionados con ambos tipos de percance.
Las estadísticas tienen rostro. El 16 de junio, en la Región 259, una motociclista de 20 años resultó lesionada en Lak’in y Miguel Hidalgo después de que un vehículo no cediera el paso, en un crucero donde también se habían reportado fallas intermitentes de los semáforos.
La seguridad vial no depende solamente del conductor. También depende de semáforos, pavimento, iluminación, señalización, topes, cruceros, obras, velocidad y capacidad de respuesta.
Por eso, una Estrategia Integral de Seguridad Vial para Benito Juárez debe comenzar con un Mapa Público de Riesgo Vial construido por Tránsito Municipal, Obras Públicas, Servicios Públicos e IMPLAN, incorporando información del 911, Cruz Roja, hospitales y Fiscalía para identificar los 20 puntos donde se concentran accidentes, lesionados y fallecimientos.
Después, trabajar con las y los regidores para fortalecer el Reglamento de Tránsito: revisar velocidades según cada vialidad; censar y regular topes y reductores; establecer tiempos de respuesta para semáforos averiados; y obligar a que toda obra que intervenga una calle tenga señalización temporal, protección peatonal y restitución adecuada del pavimento.
El presupuesto de Benito Juárez para 2026 es de 8 mil 253 millones de pesos; alrededor de 17% está destinado a inversión pública. Integrar una bolsa anual cercana a 250 millones de pesos, aproximadamente 3% del presupuesto municipal, permitiría acelerar cruces seguros, semaforización, pavimento, iluminación, señalización, control de velocidad y sistemas de información.
Tenemos evidencia local de que invertir funciona. Cancún cuenta con 16 Cruces Seguros operativos y se han reportado reducciones de hasta 60% de los hechos viales en zonas intervenidas. En 2025, 111 millones de pesos se destinaron a 10 Cruces Seguros, dos ordenamientos viales y mantenimiento de la red semafórica, con más de 92 mil beneficiarios directos.
La meta puede medirse: 20% menos accidentes durante el primer año en los puntos intervenidos y 30% menos muertes y lesiones graves en tres años.
Tomando como referencia los 5,171 siniestros de 2025, una reducción de 20% significaría aproximadamente 1,034 accidentes menos al año; una disminución de 30%, alrededor de 1,551 accidentes menos.
El beneficio también sería económico. Los accidentes generan atención médica, ambulancias, rehabilitación, incapacidades, daños materiales y pérdida de productividad. Distintos estudios sitúan el costo social de los siniestros viales alrededor de 2.6% a 3% del PIB. Además, en Cancún se ha reportado que entre 30% y 40% de las urgencias graves del Hospital General están relacionadas con percances viales.
Reducir accidentes significa también menos presión sobre ambulancias, camas hospitalarias, quirófanos, familias y economía local.
Es importante reconocer que la gobernadora Mara Lezama ha colocado la movilidad y la seguridad vial dentro de la agenda pública estatal y ha impulsado instrumentos de planeación y coordinación que pueden fortalecer este esfuerzo desde Benito Juárez.
No podemos evitar todos los errores humanos. Pero sí podemos evitar que una falla de semáforo, un cruce peligroso, una velocidad inadecuada o una infraestructura deficiente conviertan un error en una tragedia.
Antes del próximo accidente, todavía estamos a tiempo de actuar.





