Cancún es una ciudad que todos los días se mueve. Desde muy temprano, miles de familias salen de sus hogares para llegar a sus centros de trabajo, llevar a sus hijos a la escuela, realizar sus actividades y acceder a los servicios que necesitan. Por eso, hablar de movilidad es hablar de oportunidades.
En una ciudad que ha crecido de manera acelerada, trasladarse de un punto a otro se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestra vida cotidiana. Los tiempos de recorrido, la conectividad entre colonias y la calidad de la infraestructura son temas que deben formar parte de la agenda de desarrollo de Cancún.
No podemos pensar en una ciudad competitiva si una persona tiene que recorrer grandes distancias para llegar a su trabajo. Tampoco podemos hablar de crecimiento ordenado si nuestras colonias no están adecuadamente conectadas con escuelas, hospitales, centros comerciales, espacios públicos y otros servicios.
La movilidad tiene un profundo sentido social. Una vialidad, una ruta de transporte o una nueva alternativa de conectividad no solamente permite desplazarnos; acerca a las personas a las oportunidades. Desde la Cuarta Transformación entendemos que la infraestructura debe estar al servicio de la gente. Los proyectos estratégicos de movilidad y conectividad deben responder a las necesidades reales de una ciudad que continúa creciendo y que requiere soluciones pensadas para el presente, pero también para las próximas décadas.
Cancún necesita una visión integral. No se trata únicamente de construir más vialidades, sino de planear cómo queremos que se mueva nuestra ciudad, cómo podemos reducir los tiempos de traslado y cómo logramos que las distintas zonas estén mejor conectadas.
Como diputado local y coordinador del Grupo Legislativo de Morena, considero que desde el Congreso tenemos la responsabilidad de acompañar este proceso mediante leyes y políticas públicas que favorezcan una movilidad más eficiente, accesible y ordenada.
También debemos reconocer que detrás de cada traslado hay una historia. Está la trabajadora que necesita llegar puntualmente a un hotel, el padre de familia que lleva a sus hijos a la escuela, la persona que acude a una cita médica o el comerciante que necesita desplazarse para mantener funcionando su negocio.
Por eso, mejorar la movilidad también significa mejorar las condiciones para que las familias puedan aprovechar las oportunidades que ofrece Cancún. El crecimiento de nuestra ciudad debe ir acompañado de infraestructura suficiente y de una planeación que considere no solamente las zonas de mayor actividad económica, sino también las colonias donde viven miles de familias que todos los días hacen posible que Cancún funcione.
La movilidad también debe pensarse desde una perspectiva regional. Cancún forma parte de una dinámica económica y social que conecta distintos puntos de Quintana Roo. Mejorar esa conectividad permite fortalecer el comercio, el turismo, los servicios y las actividades productivas.
Tenemos frente a nosotros el reto de construir una ciudad donde desplazarse no sea una barrera para progresar. Porque conectar nuestras colonias significa conectar a las familias con el trabajo, la educación, los servicios y las oportunidades. Y cuando una ciudad logra que su gente se mueva mejor, también logra que su gente avance.
Ese es el Cancún que debemos seguir construyendo: una ciudad conectada, ordenada y preparada para crecer con su gente.





