Tianguistas dejan temporalmente sus puestos en Cancún: hasta 40% busca otros ingresos

En los tianguis de Cancún ya no solamente faltan compradores. También comienzan a faltar vendedores.

La caída prolongada de las ventas habría obligado a entre 30 y 40 por ciento de los comerciantes a dejar de instalarse temporalmente y buscar otras fuentes de ingreso, de acuerdo con Paloma Ortega Cuervo, secretaria general de la Unión de Tianguis y Comerciantes Ambulantes del Estado de Quintana Roo, conocida como Tianguistas Verdes.

El dato revela una señal preocupante para la economía popular: personas que durante años encontraron en los mercados sobre ruedas una forma de sostener a sus familias están regresando a la albañilería y otros oficios porque lo vendido durante una jornada ya no resulta suficiente.

No se trata, hasta ahora, del cierre definitivo de los tianguis ni de una baja comprobada de 40 por ciento en el padrón. Se trata de vendedores que estarían suspendiendo temporalmente su actividad porque abrir el puesto, trasladar mercancía y permanecer durante horas bajo el sol o la lluvia puede costar más de lo que finalmente consiguen vender.

Una mala temporada que no termina

Ortega Cuervo explicó que la disminución comenzó desde junio y se ha prolongado más de lo habitual. Aunque durante las últimas semanas se registraron pequeños repuntes de dos o tres días, la mejoría no consiguió sostenerse.

El golpe no tiene una sola causa documentada. Durante diferentes momentos del año, representantes del gremio han señalado la combinación de menor consumo familiar, temporada turística baja, vacaciones, calor extremo y lluvias.

En julio, la organización atribuyó a las altas temperaturas y a la salida temporal de familias una caída de hasta 60 por ciento en las ventas. Entre 10 y 20 por ciento de los comerciantes habría suspendido temporalmente sus actividades.

En septiembre, la agrupación volvió a reportar reducciones de entre 50 y 60 por ciento durante el verano y cierres temporales de puestos. En octubre, las lluvias redujeron, según su dirigencia, la presencia de vendedores y la afluencia de compradores.

Ahora el problema habría dado un paso más: una parte de los comerciantes no solamente deja de acudir cuando llueve, sino que busca otro trabajo porque el tianguis ya no le garantiza ingresos suficientes.

Los números no cuadran

La Unión reportó el 14 de octubre aproximadamente 2 mil 600 afiliados y 49 tianguis. Sin embargo, las cifras difundidas durante 2026 han cambiado constantemente.

El Ayuntamiento de Benito Juárez informó el 4 de marzo que los Tianguistas Verdes reunían a 3 mil comerciantes activos en 48 tianguis.

El 8 de mayo, el director municipal de Comercio y Servicios en la Vía Pública habló de alrededor de 3 mil 800 agremiados y de un avance superior a 80 por ciento en la actualización documental y credencialización. Para octubre, la dirigencia volvió a colocar el padrón en 2 mil 600 comerciantes.

Las cifras podrían referirse a universos diferentes: afiliados históricos, vendedores activos, permisos vigentes o comerciantes con documentación actualizada. El problema es que las publicaciones no explican la metodología ni ofrecen un padrón comparable.

Por eso tampoco sería responsable multiplicar automáticamente el 30 o 40 por ciento por los 2 mil 600 afiliados y afirmar que entre 780 y mil 40 personas abandonaron definitivamente la actividad.

El porcentaje procede de una estimación gremial y se refiere a retiros temporales para buscar otros ingresos, no a bajas formales comprobadas por la autoridad municipal.

La economía que se ve desde la calle

Los tianguis funcionan como un termómetro directo del bolsillo de Cancún. Cuando las familias reducen sus gastos, primero dejan de comprar ropa, herramientas, artículos para el hogar y mercancías no indispensables. Después, el impacto llega al vendedor que depende de cada jornada para pagar alimentos, transporte y servicios.

La situación también expone una paradoja: mientras algunos trabajadores de hoteles llegan a los tianguis para conseguir ingresos durante los llamados “días solidarios”, comerciantes con años en la actividad deben salir a buscar trabajo en otros sectores.

No existe, por ahora, evidencia pública suficiente para atribuir el retiro temporal de vendedores a permisos, cuotas, inseguridad, competencia desleal o conflictos internos.

Las causas expresadas por la dirigencia son la falta de compradores, el deterioro del consumo y las condiciones climáticas. Cualquier otra explicación requiere documentos o testimonios comprobables.

Cancún necesita saber cuántos siguen trabajando

La dimensión real del problema no podrá conocerse mientras el Ayuntamiento y las organizaciones utilicen cifras distintas sin explicar si hablan de afiliados, permisos vigentes, puestos instalados o comerciantes activos.

La Dirección de Comercio y Servicios en la Vía Pública debe informar cuántos permisos se encuentran vigentes, cuántos comerciantes renovaron su documentación, cuántos dejaron de instalarse y si existe una reducción comprobable frente al inicio de 2026.

También hace falta escuchar directamente a quienes están levantando sus puestos o cambiando de oficio. Detrás de cada espacio vacío puede existir una familia que perdió su principal fuente de ingresos.

Los comerciantes esperan que noviembre y diciembre traigan el repunte que no llegó después del verano. Pero la advertencia ya está sobre la mesa: cuando trabajar deja de alcanzar, el problema no se queda en un puesto vacío. Se extiende por toda la economía popular de Cancún.

Compártelo
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

También te puede interesar