El apagón que dejó sin electricidad a regiones de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas ya tiene una investigación federal, pero todavía no tiene nombres. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) después de localizar daños que considera deliberados en infraestructura estratégica del corredor Escárcega–Ticul, en Hecelchakán, Campeche.
Hasta este 3 de septiembre, ninguna persona ha sido identificada públicamente como autora material o intelectual, tampoco se han anunciado detenciones. La explicación oficial de “vandalismo” describe por ahora la causa atribuida al daño, no una responsabilidad penal ya demostrada.
Qué encontraron los técnicos de CFE
El corte comenzó la noche del 31 de agosto después de que salieran de operación dos líneas de transmisión de 400 kilovoltios. Personal especializado encontró afectaciones en discos aisladores y en dos puntos de las líneas del enlace Escárcega–Ticul. La empresa documentó los daños mediante fotografías y los incorporó a la denuncia entregada a la FGR.
La interrupción alcanzó 171 circuitos de media tensión y dejó sin suministro a 745 mil 533 usuarios. Yucatán concentró 430 mil 840 afectados y Quintana Roo, 278 mil 969; el resto correspondió a Campeche y Chiapas. El servicio fue recuperado completamente durante la madrugada del 1 de septiembre.
La extensión del apagón se explica por el nivel de la infraestructura dañada. Las líneas de 400 kV forman parte de la red troncal que transporta grandes cantidades de electricidad hacia la Península, por lo que la salida simultánea de dos enlaces puede obligar al sistema a desconectar cargas para mantener la estabilidad.

La FGR deberá establecer quién dañó las líneas
La investigación tendrá que determinar cómo fueron afectados los aisladores, quién tuvo acceso a las estructuras y si existe relación con eventos anteriores. La CFE informó que el patrón presenta similitudes con daños registrados el 3 de junio de 2026 en el mismo corredor, caso que ya había motivado una denuncia y cuyo expediente será reforzado con los nuevos hechos.
Ese antecedente convierte la investigación en algo más amplio que identificar al autor de un solo apagón. Si los peritajes encuentran coincidencias materiales, temporales o territoriales entre ambos episodios, la FGR podrá determinar si se trata de hechos vinculados. Hasta ahora, sin embargo, CFE no ha atribuido públicamente los daños a una persona, empresa, organización o grupo criminal.
Tampoco se ha difundido el mecanismo exacto utilizado para afectar los componentes. La información oficial disponible permite hablar de indicios de intervención deliberada, pero no reconstruir todavía quién llegó hasta las estructuras ni con qué propósito.
Sheinbaum descarta sabotaje
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la explicación técnica de CFE, pero marcó una diferencia importante: dijo que no existe indicación de sabotaje. Señaló que el apagón no estuvo relacionado con falta de generación o infraestructura y explicó que el sistema pudo recuperarse en aproximadamente ocho horas.
“Vandalismo” y “sabotaje” no significan automáticamente lo mismo. El primero describe el daño deliberado a una instalación; hablar de sabotaje implicaría acreditar una intención específica de afectar el funcionamiento del sistema eléctrico. Esa segunda hipótesis no ha sido sostenida por el Gobierno federal.
La CFE anunció además el reforzamiento de vigilancia y protección de infraestructura estratégica y pidió reportar actividades inusuales en instalaciones eléctricas.
Así queda el caso: el punto afectado ya está identificado, el daño fue documentado y existe una denuncia ante la FGR; los responsables todavía no. La respuesta definitiva dependerá de los peritajes y de una investigación que deberá pasar de los aisladores dañados a las personas que los intervinieron.





