Una emergencia dentro de un hospital exige algo distinto a la reacción inmediata de cualquier otro edificio. Ahí no todas las personas pueden caminar, correr o salir por su propio pie. Hay pacientes conectados a oxígeno, monitores, sueros, respiradores, camillas, equipos de cirugía o tratamientos que no pueden interrumpirse sin valoración médica.
La noche del 16 de julio se registró un incendio en el área de quirófanos del Instituto Mexicano del Seguro Social en Chetumal. De acuerdo con Diario Quintana Roo, el hecho habría ocurrido por un presunto cortocircuito; el personal aplicó protocolos de seguridad y evacuó de manera preventiva a pacientes que se encontraban en la zona de quirófanos, sin reporte de personas lesionadas al primer corte.
El caso sirve para explicar una escena que muchas familias no imaginan hasta que ocurre: qué hacer cuando una alarma, humo, personal de emergencia o traslado interno modifica en segundos la rutina hospitalaria.
Mantenerse cerca, pero no estorbar
En un hospital, el primer paso para familiares y acompañantes es seguir instrucciones del personal. Médicos, enfermería, camilleros, seguridad interna y brigadas de protección civil conocen rutas, áreas de resguardo, elevadores disponibles, salidas seguras y zonas donde puede mantenerse la atención.
La Organización Panamericana de la Salud señala que la evacuación hospitalaria debe ser el último recurso frente a una amenaza, aunque puede realizarse de forma preventiva cuando la evaluación de riesgo así lo determine. Ese criterio explica por qué muchas veces no se desaloja todo el hospital, sino áreas específicas, pisos, quirófanos o zonas de humo.
Para una familia, esto significa evitar decisiones por cuenta propia. No mover a un paciente conectado. No retirar sondas, sueros ni mascarillas. No intentar cargar a una persona sin autorización médica. No bloquear pasillos con bolsas, sillas o grupos de acompañantes. En una emergencia, el espacio también salva tiempo.

Qué debe hacer una familia durante el traslado
Si el personal indica movimiento interno o evacuación parcial, la familia debe actuar con calma y llevar solo lo indispensable: identificación del paciente, celular, receta o documentos médicos si están a la mano. El resto puede esperar.
En pacientes con oxígeno, respiradores o equipos de monitoreo, el traslado requiere personal entrenado y dispositivos adecuados. La Organización Mundial de la Salud advierte que el oxígeno médico incrementa riesgos de incendio si no se maneja con medidas de seguridad, por lo que su movilidad, cierre o reconexión debe quedar en manos del equipo hospitalario.
También conviene identificar al personal responsable del área. Una sola persona de la familia debe recibir indicaciones, preguntar hacia dónde será trasladado el paciente y avisar al resto del grupo. Esto evita versiones cruzadas, llamadas simultáneas y presión innecesaria sobre enfermería.
Los protocolos que sostienen la atención
Un hospital no solo evacúa; reorganiza la atención. Puede cerrar puertas para contener humo, mover pacientes a zonas seguras, derivar cirugías, liberar pasillos, activar brigadas, revisar instalaciones eléctricas, proteger expedientes clínicos y mantener funcionando áreas críticas.
El programa Hospital Seguro en México forma parte de una estrategia nacional de evaluación para que los hospitales mantengan capacidad de operación ante emergencias y desastres. La Secretaría de Salud describe este programa como un mecanismo coordinado con Protección Civil para evaluar condiciones de seguridad estructural, no estructural y funcional.
El IMSS también ha reforzado su preparación ante emergencias a través de sesiones de protección civil, simulacros y análisis de escenarios como inundaciones e incendios, de acuerdo con información institucional publicada en 2026.
La atención médica depende de coordinación. En un hospital, la calma no es pasividad: es una forma de ayudar a que el protocolo funcione.
El incendio reportado en Chetumal mostró la importancia de actuar con rapidez, trasladar pacientes de manera preventiva y mantener la atención bajo control. Para quienes acompañan a un familiar hospitalizado, conocer estas reglas básicas puede marcar la diferencia entre sumar orden o agregar confusión en el momento más delicado.





