Nueve delfines siguen atrapados en un delfinario clausurado de Cancún

Nueve delfines continúan en el delfinario

El delfinario fue clausurado, las actividades comerciales se detuvieron y los espectáculos terminaron. Sin embargo, nueve delfines continúan dentro de las mismas instalaciones de concreto.

Solei, Oceanía, Mincho, Diego, Squalo, Flex, Apolo, Solomon y Satu permanecen desde octubre de 2025 en el espacio operado por Dolphin Discovery, ubicado junto al complejo Ventura Park, en la tercera sección de la zona hotelera de Cancún.

No están abandonados, como se ha repetido en algunas publicaciones de redes sociales. Pero tampoco han sido reubicados.

Esa diferencia es fundamental para entender un caso que exhibe algo más profundo: México comenzó a cerrar jurídicamente la era de los espectáculos con mamíferos marinos, pero todavía no ha definido con claridad qué ocurrirá con los animales que pasarán el resto de su vida en cautiverio.

Una clausura que no terminó con el encierro

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuró el establecimiento y aseguró precautoriamente a los nueve ejemplares en octubre de 2025.

Desde entonces, los animales permanecen bajo resguardo del Estado mexicano, aunque la responsabilidad inmediata de proporcionarles alimento, atención veterinaria, estimulación y condiciones adecuadas del agua continúa en manos de la empresa.

Profepa ha sostenido que los delfines reciben atención médico-veterinaria diaria, acompañamiento de sus entrenadores y vigilancia permanente sobre la calidad del agua.

También ha explicado que algunos ya presentaban padecimientos antes de la clausura y que ciertos casos serían graves.

La autoridad ambiental señala que trasladarlos sin considerar su condición física podría representar un riesgo adicional. Por ello, sostiene, cualquier movimiento deberá realizarse progresivamente y con base en evaluaciones veterinarias.

El problema es que, diez meses después de la clausura, públicamente todavía no existe un calendario, un destino definitivo ni un plan individual de reubicación para cada ejemplar.

Delfines enfermos y versiones enfrentadas

La organización Empty The Tanks México sostiene que los animales presentan distintos padecimientos gastrointestinales, respiratorios, dermatológicos, bucales, oculares, metabólicos y hematológicos.

El colectivo también ha señalado posibles lesiones dentales, desgaste avanzado, problemas oculares crónicos, tumores y comportamientos repetitivos asociados con la falta de estimulación.

Estas afirmaciones corresponden a la organización y no equivalen, por sí mismas, a un diagnóstico oficial actualizado de cada delfín.

Precisamente por eso, una de las principales exigencias es que se transparenten sus expedientes médicos, su evolución clínica y los criterios utilizados para decidir si pueden o no ser trasladados.

Profepa, por su parte, niega que los ejemplares se encuentren abandonados y afirma que existe supervisión especializada.

También mantiene abierto un procedimiento administrativo sancionatorio relacionado con las irregularidades que provocaron la clausura.

El titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo, Óscar Rébora Aguilera, ha explicado que la decisión sobre el destino final corresponde a Profepa, por tratarse de una competencia federal.

La dependencia estatal puede acompañar las inspecciones, pero no ordenar unilateralmente el traslado.

¿Por qué siguen ahí?

Una clausura impide que el establecimiento continúe operando comercialmente, pero no significa que los animales puedan ser movilizados inmediatamente.

Un delfín que ha vivido durante años bajo cuidado humano no puede ser liberado en mar abierto sin preparación. Tampoco todos los ejemplares soportan de la misma forma la captura, sedación, transportación y adaptación a un nuevo espacio.

Por eso, la discusión no consiste en abrir las instalaciones y dejarlos libres.

La verdadera pregunta es si pueden trasladarse a corrales marinos donde reciban atención veterinaria, pero tengan contacto con agua de mar, corrientes, mareas y mayores estímulos naturales.

Empty The Tanks ha propuesto utilizar instalaciones de Isla Mujeres o Chankanaab, en Cozumel.

No obstante, cualquier traslado requeriría una autorización de Profepa, evaluaciones veterinarias individuales y garantías de que el sitio receptor cumple con las condiciones necesarias.

Hasta ahora, ninguna de esas opciones ha sido confirmada como destino definitivo por la autoridad federal.

La paradoja de Mincho

Entre los nueve animales se encuentra Mincho, el delfín que dio nombre a la reforma conocida como “Ley Mincho”.

Las modificaciones a la Ley General de Vida Silvestre, publicadas en julio de 2025, prohibieron el aprovechamiento de mamíferos marinos en espectáculos y limitaron su reproducción en cautiverio, con excepciones vinculadas a conservación e investigación científica.

La reforma fue presentada como el principio del fin de los delfinarios tradicionales.

Pero el caso de Mincho demuestra que prohibir nuevos espectáculos no resuelve automáticamente el futuro de los animales que ya se encuentran confinados.

México cuenta ahora con una prohibición, pero todavía enfrenta el desafío de construir una transición.

El santuario anunciado en Cozumel

En Quintana Roo ya se ha planteado la creación de un santuario para delfines en Cozumel, proyecto presentado como una alternativa para que ejemplares que no puedan regresar a la vida silvestre sean retirados de los espectáculos y vivan bajo atención especializada en un entorno más natural.

Ese proyecto podría representar una salida estructural para casos futuros.

Sin embargo, no debe confundirse con una solución inmediata para estos nueve delfines.

Para que alguno pudiera llegar al santuario sería necesario que el espacio estuviera materialmente habilitado, contara con permisos, protocolos veterinarios y capacidad suficiente, además de que Profepa autorizara el traslado.

Mientras eso ocurre, Solei, Oceanía, Mincho, Diego, Squalo, Flex, Apolo, Solomon y Satu siguen esperando.

La responsabilidad no terminó con la clausura

Dolphin Discovery conserva la obligación legal de alimentar y atender a los ejemplares mientras permanezcan en sus instalaciones.

Profepa, como autoridad responsable del aseguramiento, debe vigilar esas condiciones, resolver el procedimiento y determinar su destino.

La sociedad, entretanto, necesita información verificable.

No basta con asegurar que los animales están atendidos. También debe conocerse cuál es el estado clínico de cada uno, qué tratamientos reciben, qué condiciones deben cumplirse para trasladarlos y qué alternativas se están evaluando.

Tampoco es correcto afirmar, sin matices, que fueron dejados completamente solos. Existen entrenadores, veterinarios y supervisión de las autoridades.

Pero eso no elimina el problema central: permanecen confinados en un negocio clausurado y todavía no hay una ruta pública que permita saber cuándo podrán salir.

El espectáculo terminó. El cautiverio no.

Y mientras las autoridades y la empresa deciden quién puede moverlos, cuándo y hacia dónde, nueve delfines continúan nadando en las mismas piscinas de concreto que la ley mexicana prometió comenzar a dejar atrás.

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