Menos camiones en Cancún: vecinos de Jardines del Sur y Villas del Mar reclaman servicio en rutas 26 y 28

Usuarios de las rutas 26 y 28 de Cancún denuncian que esperar el camión se ha convertido en un cálculo de hasta una hora, especialmente para quienes se desplazan desde Jardines del Sur, Villas del Mar, Villas Otoch y sectores del norponiente de la ciudad. El reclamo no apunta a un cambio de recorrido, sino a algo más básico: aseguran que circulan menos unidades en dos corredores que conectan zonas habitacionales con áreas comerciales y avenidas centrales.

Los reportes señalan además que parte de los autobuses que anteriormente atendían las rutas 26 y 28 habrían sido destinados a reforzar otros recorridos, entre ellos las rutas 17 y 44. Se trata de una versión atribuida a pasajeros, por lo que la relevancia está en su efecto observable para ellos: intervalos más largos, unidades que llegan con alta ocupación y la necesidad de buscar combis o realizar transbordos adicionales.

La situación adquiere otra dimensión al comparar esas experiencias con la frecuencia que todavía aparece programada para ambas rutas. Plataformas de movilidad muestran intervalos cercanos a 20 minutos, muy lejos de los 60 minutos que describen algunos usuarios en determinadas horas.

La Ruta 26 arrastra reclamos desde septiembre

El problema de la Ruta 26, que enlaza Rancho Viejo con Jardines del Sur, no apareció esta semana. Desde septiembre pasajeros ya reportaban una disminución en la frecuencia y esperas de una hora o más, con mayores complicaciones durante la tarde y después de las 21:00 horas para quienes intentaban regresar hacia Jardines del Sur o avenida Cancún.

El recorrido es amplio: la plataforma Moovit registra 107 paradas para la R-26 y mantiene horarios que, sobre el papel, colocan salidas aproximadamente cada 20 minutos durante buena parte de la jornada. La ruta conecta sectores residenciales del sur con avenidas como 135, Las Torres y Cancún, antes de continuar hacia otros puntos de la ciudad.

Cuando esa frecuencia se rompe, el efecto no consiste únicamente en pasar más tiempo en una parada. Un intervalo que se triplica puede concentrar a más pasajeros en la siguiente unidad y complicar conexiones para estudiantes y trabajadores que necesitan enlazar con otro transporte.

Villas del Mar también resiente la reducción

En la Ruta 28, identificada como Villas Otoch–avenida Tulum, los usuarios describen un patrón similar. Reportes recientes colocan las esperas en hasta 60 minutos durante periodos de mayor demanda, mientras la información disponible del recorrido señala una frecuencia regular de aproximadamente 20 minutos y operación diaria entre las 06:00 y las 22:30 horas.

La propia empresa Turicún incluye actualmente la Ruta 28 dentro de su red urbana y anuncia para sus recorridos frecuencias de entre 10 y 15 minutos. Esa referencia comercial contrasta todavía más con las esperas descritas por pasajeros en Villas del Mar y zonas cercanas.

El impacto se concentra precisamente en zonas donde el autobús funciona como enlace hacia avenida Tulum, el centro y otros puntos de conexión. Cuando una unidad tarda una hora, el usuario pierde la posibilidad de planear el viaje con la frecuencia que aparece publicada y termina absorbiendo el costo del retraso en tiempo, transbordos o transporte alternativo.

Cancún se encuentra además en una etapa de reorganización de su modelo de movilidad, después de que en abril el Ayuntamiento avanzó en una coordinación con IMOVEQROO para mejorar rutas, horarios e información en tiempo real. En ese contexto, las rutas 26 y 28 muestran un problema inmediato y medible: la distancia entre la frecuencia que aparece programada y el tiempo que algunos pasajeros aseguran estar esperando en la calle.

Compártelo
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

También te puede interesar