Durante años, Quintana Roo enfrentó prácticamente solo una emergencia que no se origina en sus costas, pero que golpea directamente sus playas, sus ecosistemas, su economía y miles de empleos.
Hoy, el sargazo dejó de ser visto únicamente como un problema local.
La gobernadora Mara Lezama llevó el tema hasta el centro de la agenda nacional y consiguió que la presidenta Claudia Sheinbaum encabezara personalmente la construcción de una estrategia integral, acompañada por dependencias federales, científicos, autoridades estatales y algunos de los principales empresarios turísticos del Caribe mexicano.
Este jueves 30 de julio, el sargazo ocupó un espacio central en la conferencia mañanera desde Palacio Nacional.
Frente a representantes de la industria turística de Quintana Roo, entre ellos el empresario José “Pepe” Chapur, presidente de The Palace Company, Sheinbaum presentó los avances de una estrategia que pretende cambiar la manera en la que México ha enfrentado durante la última década el arribo masivo de esta macroalga.
Ya no se trata solamente de retirar toneladas de sargazo cuando se acumulan sobre la arena.
El nuevo planteamiento busca interceptarlo en el mar, impedir que llegue a las playas, aumentar la capacidad de recolección, aprovecharlo industrialmente y convertir su atención en una política pública permanente.
De las playas de Quintana Roo a Palacio Nacional
La presentación nacional no surgió de un solo encuentro.
Es el resultado de una ruta de gestión encabezada por Mara Lezama, quien durante los últimos meses insistió ante el Gobierno de México en que la magnitud del fenómeno había rebasado las posibilidades financieras y operativas de los municipios y del propio estado.
El sargazo no solamente obliga a limpiar playas. Su llegada afecta la imagen internacional del Caribe mexicano, incrementa los gastos de hoteles y gobiernos, amenaza ecosistemas costeros y puede provocar cancelaciones o cambios en las decisiones de viaje.
Mara Lezama colocó ese impacto ambiental y económico sobre la mesa del Gobierno federal.
El proceso tuvo un momento decisivo durante la visita de Claudia Sheinbaum a Quintana Roo, a mediados de julio. La presidenta recorrió desde el aire parte del litoral comprendido entre Tulum y Puerto Morelos y pudo observar directamente la dimensión del arribo.
Después de ese recorrido, Sheinbaum anunció que el Gobierno de México adquiriría más embarcaciones especializadas, ampliaría las barreras de contención y fortalecería la participación de la Secretaría de Marina.

La presidenta resumió entonces el cambio de enfoque: el sargazo debe “pescarse” antes de que alcance la playa.
Una emergencia de dimensiones extraordinarias
Las cifras permiten entender por qué Quintana Roo necesitaba una intervención nacional.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que aproximadamente 90 mil toneladas de sargazo se encontraban frente a las costas del estado y que, durante los momentos más críticos, podían arribar alrededor de 9 mil toneladas diarias.
Frente a ese volumen, la estrategia contempla fortalecer la capacidad para recolectar en altamar entre 2 mil 500 y 6 mil toneladas al día, con embarcaciones de la Marina y equipo adicional.
La magnitud de la temporada también ha obligado al Gobierno de Quintana Roo, los municipios y el sector privado a movilizar una cantidad extraordinaria de recursos.
Mara Lezama informó durante la visita presidencial de julio que en 2026 se habían destinado más de 700 millones de pesos a la atención del fenómeno, entre labores de recolección, operación de embarcaciones, instalación de barreras, transporte y disposición del material.
Sin embargo, ni los recursos estatales ni el esfuerzo de los hoteleros son suficientes para contener un fenómeno regional que aumenta en volumen y cambia de acuerdo con las corrientes, el clima y las condiciones del Atlántico.
Mara suma al sector empresarial
Uno de los elementos más relevantes de la estrategia es que Mara Lezama no llegó sola a Palacio Nacional.
La gobernadora participó acompañada por representantes del sector turístico, entre ellos José “Pepe” Chapur, uno de los empresarios hoteleros más importantes de Quintana Roo, además de dirigentes y empresarios de Cancún, Puerto Morelos, Isla Mujeres, Riviera Maya, Tulum y el centro-sur del estado.
La presencia de Chapur y de los demás representantes empresariales envía un mensaje importante: el combate al sargazo no será responsabilidad exclusiva del gobierno.
Los hoteleros han desarrollado durante años sistemas de recolección, barreras y métodos de limpieza frente a sus propiedades. La intención es recuperar esa experiencia, evaluar qué modelos funcionan y sumarlos a una estrategia coordinada con la Federación.
La reunión permitió que los empresarios explicaran directamente a la presidenta los costos operativos, ambientales y turísticos generados por el recale masivo.
También se planteó la necesidad de fortalecer la promoción del Caribe mexicano para impedir que fotografías correspondientes a una playa o a un momento determinado provoquen la percepción de que los más de mil kilómetros del litoral quintanarroense se encuentran permanentemente cubiertos por sargazo.
¿Qué contempla la estrategia contra el sargazo?
- Comprar o incorporar más barcos sargaceros para recolectar la macroalga antes de que alcance la costa.
- Ampliar la instalación de barreras marinas en coordinación con hoteles y autoridades locales.
- Fortalecer la participación operativa de la Secretaría de Marina.
- Integrar un grupo permanente de científicos mexicanos que estudie las causas, movimientos y comportamiento del sargazo.
- Evaluar las tecnologías propuestas antes de destinar recursos públicos a proyectos que no hayan demostrado resultados.
- Crear un programa federal de empleo temporal para reforzar la limpieza de las playas.
- Definir sitios ambientalmente adecuados para la disposición final del material recolectado.
- Agilizar los permisos necesarios para su manejo, transportación y aprovechamiento.
- Transformar el sargazo en fertilizantes, biogás, materiales para construcción y otros productos.
- Desarrollar una estrategia de comunicación y promoción para proteger la imagen turística del Caribe mexicano.
El objetivo de fondo es pasar de una respuesta reactiva y estacional a una política nacional permanente, basada en ciencia, coordinación y capacidad operativa.
Del desecho a una oportunidad económica
La estrategia también busca resolver uno de los mayores problemas de los operativos actuales: qué hacer con las miles de toneladas recolectadas.
Cuando el sargazo llega a la playa y comienza a descomponerse, su manejo se vuelve más complicado. Además de producir malos olores, puede liberar gases como ácido sulfhídrico y generar afectaciones ambientales si es depositado sin controles adecuados.

Por eso, la prioridad será capturarlo mientras todavía permanece en el mar.
El material recolectado podrá ser trasladado a centros especializados para su procesamiento. En Puerto Morelos ya opera una planta que utiliza sargazo para producir biofertilizantes, lo que demuestra que la macroalga puede convertirse en materia prima cuando es recogida y tratada correctamente.
La visión impulsada por Mara Lezama y respaldada por Sheinbaum es convertir una amenaza ambiental en una posible cadena productiva, con reglas claras y vigilancia científica.
No todas las propuestas de aprovechamiento son automáticamente viables. El sargazo puede contener sales, metales y otras sustancias, por lo que cualquier producto derivado deberá cumplir normas ambientales y sanitarias.
Precisamente por eso, el componente científico será indispensable.
Una gestión que cambió la dimensión del problema
El resultado político más importante es que Quintana Roo ya no enfrentará el fenómeno como una emergencia aislada.
Mara Lezama consiguió colocar el sargazo en Palacio Nacional, involucrar directamente a la presidenta de México y reunir alrededor de una misma mesa a la Marina, Semarnat, Turismo, Ciencia, Fonatur, investigadores y empresarios.
La estrategia todavía deberá traducirse en calendarios, presupuestos, nuevas embarcaciones y resultados medibles. Pero el cambio de dimensión ya ocurrió.
El sargazo dejó de ser únicamente una batalla diaria de trabajadores que limpian la arena al amanecer.
Ahora es reconocido como un desafío ambiental, económico y turístico de interés nacional.
Y Quintana Roo, bajo la gestión de Mara Lezama, pasó de pedir ayuda para retirar una emergencia de sus playas a participar en el diseño de una estrategia que podría convertirse en referencia para todo el Caribe.
Porque proteger las playas de Quintana Roo no significa solamente defender una postal turística.
Significa cuidar los arrecifes, la economía del estado, la principal puerta turística de México y el ingreso de miles de familias que dependen directamente del Caribe mexicano.





