Un incendio forestal en la zona conocida como Jas, dentro del Área Natural Protegida Bahía de Chetumal Santuario del Manatí, mantiene activa la atención ambiental en el sur de Quintana Roo. Al corte más reciente del 22 de mayo de 2026, una nueva brigada se sumó a las labores de combate, con lo que ya participan alrededor de 70 personas de la Conafor y del Gobierno del Estado; el fuego registra 80 por ciento de control y 60 por ciento de liquidación.
El fuego en áreas protegidas también exige atención pública
La conversación ambiental en Quintana Roo no termina en Mahahual ni en los grandes proyectos turísticos. El incendio activo en el Santuario del Manatí recuerda que la protección del territorio también se mide en la capacidad de responder ante emergencias que afectan ecosistemas sensibles.
De acuerdo con reportes de Conafor retomados por medios locales, el siniestro permanece activo desde el 4 de mayo y afecta principalmente zonas de sabana y humedales cercanas a la Bahía de Chetumal. La zona forma parte de una reserva estatal de alto valor ecológico, donde el terreno húmedo, inundable y de difícil acceso ha complicado las maniobras de combate.
Una reserva estratégica para el sur de Quintana Roo
El Santuario del Manatí Bahía de Chetumal fue decretado como Área Natural Protegida en 1996 y conserva uno de los hábitats más importantes para el manatí en México. La ficha técnica estatal señala que esta reserva incluye manglar, vegetación hidrófila, selva baja inundable, tasistal y remanentes de selva mediana subperennifolia.
No es sólo vegetación quemada
Cuando un incendio entra a una zona protegida, el daño no puede medirse únicamente en hectáreas. También están en juego corredores biológicos, refugios de fauna, equilibrio hídrico, calidad del aire y la capacidad natural de la bahía para sostener biodiversidad.
Reportes recientes ubican la afectación preliminar en alrededor de 356 hectáreas, aunque otros medios han manejado estimaciones mayores, por lo que la cifra final deberá confirmarse cuando concluyan las evaluaciones técnicas.
La defensa ambiental debe ser permanente
El avance de 80 por ciento de control muestra que las brigadas han logrado contener buena parte del siniestro, pero el incendio sigue activo. La liquidación es el punto crítico porque implica apagar puntos calientes y evitar que el fuego se reactive, especialmente en zonas de difícil acceso.
La presencia de brigadistas de Conafor, Protección Civil, Marina y autoridades estatales confirma que el caso requiere coordinación especializada. No se trata sólo de apagar llamas, sino de proteger una reserva que cumple una función ecológica para Chetumal y para todo el sur del estado.

Chetumal también está dentro de la agenda ambiental de Quintana Roo
El incendio en el Santuario del Manatí obliga a ampliar la mirada pública. La defensa ambiental no debe activarse únicamente cuando hay megaproyectos, presión mediática o conflicto político. También debe sostenerse cuando el fuego avanza sobre humedales, sabanas y áreas naturales protegidas.
Quintana Roo necesita una agenda ambiental constante: prevención de incendios, vigilancia territorial, restauración de zonas afectadas y comunicación clara sobre daños reales. El sur del estado también tiene ecosistemas estratégicos que requieren atención, presupuesto y seguimiento.
La alerta no termina cuando baja el fuego. Termina cuando se evalúa el daño, se restaura el área y se evita que el siguiente incendio vuelva a encontrar al territorio vulnerable.





