La explicación más incómoda sobre Huayacán salió del propio Ayuntamiento: algunos desarrollos habitacionales privilegiaron sus entradas y salidas sin considerar adecuadamente la movilidad de la zona. Ahora el gobierno anuncia modificaciones a los retornos.
Ese reconocimiento convierte las molestias de circulación en una pregunta de responsabilidad pública: si hoy hay accesos que necesitan corregirse, ¿quién autorizó su diseño y con qué estudios?
La pregunta alcanza a desarrolladores, funcionarios y administraciones. Requiere revisar documentos, fechas y condiciones de autorización. Hasta ahora, esta investigación no identifica los oficios que permitirían atribuir cada acceso cuestionado a una persona o gobierno específico.
Lo que sí está documentado es una avenida en rehabilitación, conexiones también intervenidas y una autoridad que reconoce problemas en su configuración. Para quienes se desplazan hacia Kabah, la 135 o el bulevar Colosio, las obras y las decisiones urbanas anteriores se encuentran en el mismo trayecto.
La tesis de este reportaje es que la movilidad de Huayacán debe examinarse como una responsabilidad compartida entre quienes proyectaron, autorizaron y ahora corrigen el corredor. El tiempo que exigen las reparaciones vuelve urgente explicar esa cadena de decisiones.
Los retornos pusieron las autorizaciones bajo la lupa
El 14 de octubre, la alcaldesa Ana Paty Peralta reconoció que existen retornos conflictivos frente a accesos residenciales. Según la cobertura de sus declaraciones, el proyecto y los recursos para modificarlos ya estaban aprobados.
La explicación oficial abre dos asuntos distintos: resolver la circulación actual y revisar las decisiones que dieron forma a la avenida.
Una entrada puede resultar conveniente para un conjunto habitacional y provocar conflictos con los movimientos del resto de los usuarios. Evaluar esa relación forma parte de la planeación del espacio público.
Por eso corresponde conocer cuáles retornos se modificarán, qué problema se diagnosticó en cada uno y cómo cambiarán los recorridos. También se necesita identificar quién propuso el diseño original, qué dependencia lo aprobó y si hubo modificaciones posteriores.
El reconocimiento de problemas permite exigir esa revisión. No demuestra, por sí mismo, que haya existido corrupción o una autorización ilegal.
Los estudios de movilidad tienen una función concreta
El catálogo municipal incluye el trámite de Anuencia de Impacto Vial, a cargo de la Dirección General de Transporte y Vialidad. Entre sus requisitos publicados aparecen un estudio con proyección a cinco años, un estudio de señalización y planos del proyecto. Su finalidad declarada es prevenir o reducir afectaciones de las acciones urbanísticas sobre la movilidad.
El catálogo estatal también describe una evaluación de impacto de movilidad y seguridad vial para determinadas obras privadas. Su análisis considera, entre otros aspectos, accesibilidad, seguridad y tiempos de viaje.
Estas fichas muestran mecanismos públicos para evaluar los efectos de un proyecto antes de que se traduzcan en dificultades de circulación.
No permiten asegurar qué requisito estaba vigente o era exigible cuando se autorizó cada desarrollo de Huayacán. Para establecerlo hay que revisar la fecha, la normativa aplicable y el expediente correspondiente.
Las preguntas documentales son precisas: qué circulación se calculó, qué medidas se exigieron, qué compromisos asumió el promovente y cómo se verificó su cumplimiento. Si los accesos cambiaron después, hace falta conocer quién aprobó esos cambios.
Publicar esos expedientes permitiría pasar de una explicación general sobre los desarrollos a una revisión de decisiones concretas.
Una avenida que ya tenía años de intervención pública
Huayacán tampoco apareció con la última obra.
En febrero de 2017, durante la administración de Remberto Estrada, se anunció una segunda etapa de equipamiento de su ciclovía que incluía pavimentación de retornos. La comunicación de aquel momento presentaba los trabajos como una mejora de la infraestructura y de los desplazamientos.
El antecedente acredita intervención pública en el corredor desde hace años. No identifica quién autorizó los retornos cuestionados en 2026 ni demuestra que los puntos de ambos anuncios sean los mismos.
Su importancia está en la continuidad que debe reconstruirse: proyectos originales, adecuaciones, crecimiento de los desarrollos y cambios en los accesos. La responsabilidad debe seguir la fecha y el alcance de cada decisión.
Las obras coinciden en la avenida y sus conexiones
Hoy, el problema necesita mirarse como una red.
| Vialidad | Intervención documentada | Punto de evaluación |
|---|---|---|
| Huayacán, entre Kabah y la 135 | Rehabilitación de base, pavimento y registros. [1,2] | Cómo se coordinan las etapas y se protegen los puntos pendientes. |
| Avenida 135 | Rehabilitación en curso; avance oficial de 69% al 14 de octubre. [4] | Qué capacidad de circulación queda durante los cierres. |
| Nazareth, entre Huayacán y Colosio | Reconstrucción con avance oficial cercano a 60% al 14 de octubre. [5] | En qué condiciones funciona como conexión mientras se termina. |
| Colegios | Infraestructura de Aguakan y reparaciones provisionales municipales tras daños por lluvia. [6-8] | Seguridad de las zonas intervenidas y coordinación de calendarios. |
La coincidencia de trabajos permite formular un diagnóstico: una restricción sobre la avenida principal puede ser más difícil de absorber cuando también se intervienen sus conexiones.
Es una interpretación del conjunto de obras documentadas. Medir cuánto aporta cada cierre al congestionamiento requiere aforos y recorridos comparables; esta investigación no realizó esas mediciones.
El 8 de septiembre, Sol Quintana Roo reportó filas de aproximadamente dos kilómetros por los trabajos de la 135, con repercusiones hacia Huayacán y alternativas limitadas. La cifra corresponde a aquella cobertura, no al tránsito del 15 de octubre. Sí registra un antecedente de afectaciones acumuladas.
Por qué hay trabajos pendientes en distintos puntos
La rehabilitación de Huayacán contempla aproximadamente 94 mil 412 metros cuadrados de pavimento asfáltico y 7 mil 735 metros cuadrados de losas de concreto hidráulico, además del señalamiento. Son metas anunciadas por el municipio.
Una explicación de Obras Públicas recogida desde agosto señaló que la intervención entre Kabah y la 135 requería corregir hundimientos en la base, colocar carpeta y después renivelar registros. Esa secuencia ayuda a entender la coexistencia de tramos con avances diferentes.
No permite atribuir cada abertura visible a una misma empresa o contrato. Cada punto necesita identificación: tipo de trabajo, ejecutor, protección y fecha prevista de conclusión.
La información sobre superficies rehabilitadas debe acompañarse de algo que el usuario pueda utilizar: qué carril estará disponible y qué recorrido seguirá teniendo acceso.
La 135 y Nazareth también necesitan administrar la espera
El Ayuntamiento explicó el 14 de octubre que un carril de la 135 permanecería cerrado durante diez días para permitir el fraguado y las pruebas necesarias.
Esa justificación técnica exige un plan para el tiempo de restricción. La reapertura debe depender de condiciones seguras; mientras tanto, la circulación necesita desvíos continuos, señalización anticipada y acceso a las zonas habitacionales.

Un porcentaje de avance de construcción no indica, por sí solo, cuánto tarda una persona en atravesar el corredor.
En Nazareth, el municipio informó que previamente se habían introducido agua y drenaje y que después se reconstruye la vialidad. Su conexión entre Huayacán y Colosio la vuelve importante para distribuir los desplazamientos de la zona.
Recomendarla como alternativa requiere explicar su estado durante la obra. El conductor necesita saber si encontrará un paso completo, un acceso provisional o un punto todavía restringido.
Colegios: la obra tiene responsable y los riesgos tienen antecedentes
En Colegios, Aguakan identifica su proyecto Red de Distribución y Colector Colegios, con una inversión superior a 21 millones de pesos. Al anunciar su inicio en mayo, la empresa describió trabajos mediante zanjas abiertas por etapas y aseguró que existía coordinación con el municipio para rutas alternas y señalización.
Meses después, la seguridad de esa ejecución quedó bajo cuestionamiento.
El 5 de octubre, el Ayuntamiento reconoció que las lluvias deslavaron material utilizado para rellenar zanjas abiertas por Aguakan, de hasta tres metros de profundidad. Personal municipal realizó reparaciones provisionales para recuperar condiciones de circulación.
El contraste exige revisar cómo funcionaron las medidas preventivas anunciadas: qué supervisión hubo, cómo se protegieron los puntos afectados y qué atención recibieron los usuarios.
Caribe Peninsular y El Quintanarroense reportaron, a inicios de octubre, tres vehículos caídos en un hundimiento en la zona de obra. Las publicaciones presentan una diferencia temporal entre los días 3 y 5, por lo que no deben sumarse como episodios distintos.
Esta investigación no obtuvo un peritaje o parte de Tránsito que determine responsabilidades por esos daños. El reporte de los vehículos y el reconocimiento municipal sobre los rellenos afectados justifican pedir esa documentación.
Una obra necesaria también debe ser una obra segura durante su ejecución.
Las quejas vecinales llegaron a una convocatoria de protesta
La inconformidad recogida por medios en Colegios se centró en el estado de la calle, la señalización, los riesgos y la conclusión ordenada de los trabajos. Padres de familia y vecinos convocaron a una manifestación para el 6 de octubre, sobre Colosio, frente a la Volkswagen.
La movilización fue suspendida después de una reunión con autoridades. La cobertura del día 6 informó acuerdos de mayor supervisión y atención a la vialidad, con otra reunión prevista para el 21 de octubre.
El seguimiento debe comprobar qué se acordó, qué se cumplió y qué permanece pendiente. La convocatoria y su suspensión no equivalen a un bloqueo realizado.
Estos testimonios se presentan con la atribución de los medios que los recogieron. No se recuperó una muestra suficiente de publicaciones ciudadanas originales en redes con fecha, autoría y contexto verificables para presentarla como una investigación directa de comentarios.
Dos calendarios que necesitan una explicación conjunta
Aguakan publica que el proyecto de Colegios comenzó el 4 de mayo de 2026 y tiene conclusión estimada para el 30 de abril de 2027, mediante ocho fases. [8]
El municipio anunció comenzar la repavimentación en enero de 2027, después de las labores necesarias de la concesionaria.
Los anuncios podrían corresponder a tramos o etapas diferentes. La información revisada no precisa cómo se relacionan.
La explicación pendiente es qué quedará listo en enero, qué continuará hasta abril y cómo se evitará intervenir nuevamente superficies terminadas. Un calendario conjunto permitiría verificar la secuencia y anticipar los efectos sobre los accesos.
En una zona con escuelas y viviendas, esa precisión forma parte de la operación cotidiana de la obra.
Qué parte puede salir de las horas de mayor circulación
La pregunta sobre trabajar en horarios de menor tránsito merece una respuesta por frente.
Hay un antecedente de confinamiento anunciado el 7 de septiembre en Huayacán, a la altura de Sierra Madre y hacia Kabah, de 9:00 a 17:00 horas. Ese aviso no acredita el horario actual de todos los trabajos.
Tampoco permite concluir que toda la rehabilitación podría trasladarse a la noche. La decisión depende de la actividad, el equipo y las condiciones de seguridad.
La autoridad y el ejecutor deben explicar qué puede reprogramarse, qué requiere una restricción continua y cómo compensarán esa afectación. Hay trabajos que necesitan tiempo; durante esa espera deben administrarse los desplazamientos.
Quién debe responder hoy
Las responsabilidades que pueden identificarse son institucionales y diferentes.
| Actor | Responsabilidad que debe explicar |
|---|---|
| Ayuntamiento y Obras Públicas | Programación y supervisión de las intervenciones municipales, contratos, costos y entregas. |
| Aguakan | Ejecución y condiciones de seguridad de su proyecto hidráulico en Colegios. |
| Tránsito | Operación de los desvíos y circulación en los puntos restringidos. |
| Transporte y Vialidad e IMPLAN | Sustento de la reorganización vial y de los accesos, según sus respectivas atribuciones. |
| Promoventes de desarrollos | Proyectos y compromisos específicos establecidos en sus autorizaciones. |
La tabla identifica asuntos que deben aclararse; no constituye una determinación de responsabilidad legal por los daños reportados.
En la revisión realizada no quedó corroborada la razón social del contratista de cada frente de Huayacán. Tampoco se obtuvo el expediente que permita identificar quién autorizó cada retorno cuestionado. Esa documentación es indispensable para asignar nombres sin suposiciones.
El reconocimiento de problemas de diseño debe conducir a publicar los antecedentes de la corrección: qué se cambia, por qué, cuánto cuesta y cómo se repartirán las obligaciones.
Quién paga las correcciones
El anuncio de recursos para modificar retornos abre otra pregunta: qué cubrirá el municipio y qué corresponde, en su caso, a compromisos de los desarrolladores.
Para responderla hacen falta presupuestos, convenios y autorizaciones. La información obtenida no permite afirmar que una empresa determinada haya trasladado indebidamente sus obligaciones al erario.
Sí permite exigir que la distribución de costos sea pública.
La revisión debe considerar también los efectos cotidianos que necesitan medirse: tiempos de traslado, accesibilidad de comercios, circulación del transporte y continuidad peatonal. No hay base en esta investigación para publicar una cifra agregada de pérdidas o una demora idéntica para todos los habitantes.
Las personas que caminan, trabajan en la zona o dependen de un acceso escolar necesitan estar incluidas en el plan mientras continúan las obras.
Lo anunciado debe comprobarse en la calle
La respuesta pública localizada incluye reparaciones provisionales, desvíos por Durango y Chachalacas, control de accesos escolares y supervisiones. También se estudia organizar Colegios y Nazareth como par vial. Son medidas o proyectos anunciados, con etapas de ejecución distintas.
El criterio de evaluación debe ser su funcionamiento: si los recorridos pueden seguirse, si los accesos permanecen seguros y si la información llega antes del punto donde ya no es posible cambiar de ruta.
El diagnóstico plantea seis exigencias verificables:
- Un mapa único, fechado, con cierres, carriles disponibles y accesos.
- Un calendario por tramo, con ejecutor, supervisor y reapertura prevista.
- Coordinación de frentes según la capacidad de las alternativas.
- Revisión diaria de rellenos, barreras, iluminación y pasos peatonales.
- Publicación del proyecto de retornos y revisión de los expedientes que correspondan.
- Seguimiento público de los acuerdos vecinales y de la atención a daños reportados.
Son propuestas de este reportaje, no acciones cuya aplicación integral se haya comprobado.
La corrección necesita memoria y rendición de cuentas
Huayacán enfrenta dos preguntas simultáneas: cómo recuperar la circulación durante las obras y cómo explicar el diseño que ahora se considera necesario modificar.
Responder solo con porcentajes de construcción deja pendiente el origen de los conflictos. Responder solo





