El vínculo entre una familia y su mascota ya no cabe en una categoría fría de propiedad. En Quintana Roo, el Congreso recibió una iniciativa ciudadana para reformar el Código Civil del Estado y reconocer jurídicamente a los animales como seres sintientes, una discusión que lleva el bienestar animal del terreno afectivo al lenguaje legal.
La propuesta fue promovida por Carlos Marcelo Baquedano Gorocica y plantea reformar diversas disposiciones del Código Civil de Quintana Roo para dejar atrás una visión estrictamente patrimonial de los animales. El trámite legislativo fue turnado por la Comisión Permanente, de acuerdo con reportes sobre la sesión legislativa.
Del afecto familiar a la certeza jurídica
Reconocer a los animales como seres sintientes no es un gesto simbólico menor. Puede modificar la forma en que se entienden responsabilidades, cuidados, servicios, contratos y conflictos relacionados con animales de compañía.
En la vida cotidiana, esa transformación toca temas concretos: adopciones, custodia en separaciones familiares, atención veterinaria, maltrato, abandono, servicios funerarios, cremación, traslado de restos y reparación del daño cuando hay incumplimientos.
Quintana Roo ya cuenta con una Ley de Protección y Bienestar Animal, aprobada originalmente durante la XV Legislatura en 2019. El propio registro del Congreso muestra que la norma ha tenido reformas posteriores en 2022, 2023 y 2026, incluidas modificaciones al Código Penal y disposiciones relacionadas con bienestar animal.
La nueva iniciativa civil puede ordenar un punto que muchas familias ya viven como realidad: los animales no son objetos intercambiables. Son parte del hogar, generan vínculo emocional y requieren un tratamiento legal más preciso.
Crematorios, cenizas y confianza
El debate legislativo también llega en un momento donde los servicios funerarios para mascotas necesitan mayor claridad. Cuando una familia contrata una cremación, no solo paga por un procedimiento. Paga por confianza, identificación, trato digno y certeza sobre lo que recibe.

El antecedente más sensible se registró en Chetumal. En enero de 2026, La Jornada reportó que un juez vinculó a proceso a dos personas relacionadas con el crematorio de mascotas Xibalbá, señaladas por presuntamente entregar tierra en lugar de cenizas a más de 200 dueños. Meses antes, el mismo medio informó que autoridades habían clausurado un crematorio investigado por presuntas cenizas falsas y manejo irregular de restos de perros.
Ese tipo de casos no debe convertir el tema en escándalo. Debe servir para precisar reglas. Un servicio de cremación animal requiere contratos claros, identificación individual, folio de recepción, separación entre cremación individual y colectiva, comprobantes, trazabilidad de restos, registro de entrega y canales de queja.
Lo que una regulación puede ordenar
El Congreso tiene ahora la oportunidad de revisar el trato jurídico de los animales desde una visión más amplia. No se trata solo de sancionar conductas indebidas, sino de construir un marco que dé certeza a familias, veterinarias, crematorios, refugios, asociaciones y prestadores de servicios.
Una regulación más completa podría establecer un padrón público de crematorios de mascotas, licencias específicas, obligación de entregar contrato, comprobante del servicio, identificación del animal, registro del procedimiento y condiciones mínimas para el manejo de restos.
También permitiría distinguir con mayor claridad entre cremación individual y cremación colectiva, dos servicios con costos, procesos y expectativas distintas. Esa diferencia debe quedar por escrito antes de que una familia entregue a su mascota.
Un cambio legal para una relación que ya cambió
La sociedad ya modificó su relación con los animales de compañía. Hoy muchas familias destinan ingresos a alimento especializado, consultas veterinarias, medicamentos, cirugías, estética, hospedaje, paseos, adopción responsable y servicios funerarios.
La ley suele avanzar después de la vida cotidiana. En este caso, el reconocimiento de los animales como seres sintientes puede ayudar a que el marco legal alcance una realidad que miles de hogares ya viven todos los días.
El tema no pertenece únicamente al bienestar animal. También forma parte de la certeza jurídica, la protección al consumidor, la responsabilidad de los prestadores de servicios y el respeto al duelo familiar.
Si Quintana Roo ordena este capítulo, el trato legal hacia los animales podría pasar de la sensibilidad social a reglas verificables. Para las familias, eso significa algo muy concreto: despedir a una mascota con dignidad, información clara y confianza.





