El dengue volvió a encender las alertas sanitarias en Quintana Roo. En apenas un año, el número de casos confirmados prácticamente se duplicó: pasó de 83 contagios durante el mismo periodo de 2025 a 167 casos acumulados en 2026, un incremento cercano al 101%.
La cifra corresponde a la semana epidemiológica 29 y confirma que la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti avanza en el estado justo cuando las lluvias, la humedad y la acumulación de agua crean condiciones favorables para su reproducción.
El dato de “101” no representa el número de enfermos, sino el porcentaje de crecimiento. Y ese es, en realidad, el punto más preocupante: Quintana Roo tiene hoy más del doble de casos que hace un año.
De acuerdo con el Panorama Epidemiológico de Dengue de la Secretaría de Salud federal, de los 167 contagios confirmados:
- 104 corresponden a dengue no grave.
- 56 presentaron signos de alarma.
- Siete fueron clasificados como dengue grave.
- Una persona perdió la vida.
Esto significa que casi cuatro de cada diez pacientes confirmados no se quedaron en un cuadro sencillo: evolucionaron hacia signos de alarma o una forma grave de la enfermedad.
Quintana Roo, quinto lugar nacional por incidencia
Aunque Quintana Roo no se encuentra entre los estados con el mayor número absoluto de contagios, su posición cambia al considerar el tamaño de su población.
Con una tasa de 7.80 casos confirmados por cada 100 mil habitantes, la entidad se ubica en el quinto lugar nacional por incidencia, solamente detrás de Sonora, Baja California Sur, Tabasco y Sinaloa.
La diferencia es importante: estados con poblaciones considerablemente mayores pueden registrar más enfermos en números totales, pero la incidencia permite medir qué tan concentrado se encuentra el problema entre los habitantes de cada entidad.
No existe, hasta el corte consultado, una declaración oficial de emergencia sanitaria. Sin embargo, el crecimiento de los contagios, la proporción de pacientes con complicaciones y la llegada de los meses lluviosos justifican reforzar la vigilancia.

Chetumal concentra la mayor cantidad de contagios
El municipio de Othón P. Blanco, cuya cabecera es Chetumal, concentra por sí solo 58 casos confirmados: 37 de dengue no grave y 21 con signos de alarma o dengue grave.
Esto significa que aproximadamente uno de cada tres casos registrados en todo Quintana Roo se localiza en ese municipio.
El sur y la zona centro de la entidad se han mantenido entre las áreas que requieren mayor vigilancia. En cortes epidemiológicos anteriores, municipios como Bacalar, Othón P. Blanco, Playa del Carmen y José María Morelos aparecieron entre los territorios con mayor incidencia o concentración de contagios.
El problema, sin embargo, no puede reducirse únicamente al sur. Las autoridades estatales han informado que las brigadas de control vectorial también trabajan en zonas identificadas de Benito Juárez, Isla Mujeres, Cozumel y Felipe Carrillo Puerto, entre otros municipios.
Cancún, por su densidad poblacional, expansión urbana y presencia de numerosas áreas donde puede acumularse agua, tampoco está fuera de peligro.
Los casos aumentaron rápidamente
La evolución de los reportes oficiales muestra que el crecimiento no ha sido estático.
Hasta la semana epidemiológica 24, Quintana Roo acumulaba 113 casos confirmados. Para la semana 28, la cifra había llegado a 153 y, una semana más tarde, alcanzó los 167 contagios.
En aproximadamente cinco semanas epidemiológicas se agregaron 54 nuevos casos confirmados, un crecimiento cercano al 48% respecto al corte de junio. Solamente entre las semanas 28 y 29 fueron incorporados 14 contagios adicionales.
Estas cifras no significan necesariamente que todos los pacientes se hayan contagiado durante esos días, porque existe un proceso de atención, toma de muestras, confirmación y actualización de los registros.
Sí permiten observar, no obstante, que la tendencia acumulada continúa aumentando.
Además, los casos confirmados representan únicamente a las personas que acudieron a una unidad de salud, fueron evaluadas y quedaron incorporadas al sistema epidemiológico. No permiten calcular por sí solos cuántas infecciones leves o no diagnosticadas podrían existir.
Una muerte confirmada
El reporte federal registra una defunción confirmada por dengue en Quintana Roo durante 2026.
En el mismo corte de 2025 se contabilizaban dos fallecimientos. Por ello, aunque los contagios se duplicaron, el número confirmado de muertes es menor que el observado un año atrás.
La letalidad entre los pacientes con signos de alarma y dengue grave se ubica actualmente en 1.59%, frente al 4% registrado en el periodo comparable de 2025.
El descenso de la letalidad es un dato favorable, pero no elimina el riesgo. La existencia de siete cuadros graves, 56 pacientes con signos de alarma y una defunción demuestra que el dengue no siempre se limita a fiebre y malestar durante algunos días.
¿Cuándo el dengue se vuelve peligroso?
El dengue puede comenzar con fiebre, dolor intenso de cabeza, molestias musculares y articulares, cansancio, náuseas, sarpullido o dolor detrás de los ojos.
La atención se vuelve urgente cuando aparecen signos como:
- Dolor abdominal intenso o persistente.
- Vómitos repetidos.
- Sangrado en encías o nariz.
- Sangre en vómito o evacuaciones.
- Somnolencia, irritabilidad o debilidad extrema.
- Dificultad para respirar o sensación de desmayo.
- Piel fría o pálida, o disminución importante de la orina.
Uno de los riesgos es creer que el peligro terminó cuando baja la fiebre. Las complicaciones pueden manifestarse precisamente durante esa etapa, por lo que un paciente con signos de alarma debe recibir valoración médica inmediata.
Las autoridades sanitarias también desaconsejan la automedicación. Medicamentos como el ácido acetilsalicílico —aspirina— y algunos antiinflamatorios pueden aumentar el riesgo de sangrado. El tratamiento debe ser indicado por personal de salud.

La fumigación no resuelve todo
La Secretaría de Salud de Quintana Roo ha informado que mantiene jornadas de nebulización, termonebulización y control vectorial en distintas regiones del estado. Los operativos se realizan principalmente durante la tarde y la noche, en horarios de actividad del mosquito.
Pero la fumigación tiene limitaciones: puede reducir temporalmente la población de mosquitos adultos, pero no necesariamente elimina los huevos y larvas que permanecen dentro de recipientes con agua.
Por eso, la prevención también depende de una tarea menos visible pero fundamental: retirar, lavar, voltear o cubrir cualquier objeto capaz de convertirse en criadero.
El mosquito puede reproducirse en cubetas, macetas, floreros, bebederos de animales, tapas, llantas, botellas, canaletas, tinacos destapados y recipientes pequeños abandonados en patios y azoteas.
No se requieren grandes charcos: una cantidad reducida de agua acumulada durante varios días puede ser suficiente.
Un problema compartido, no exclusivamente doméstico
La participación ciudadana resulta indispensable, pero el combate contra el dengue no puede recaer únicamente en las familias.
Los gobiernos municipales deben reforzar la recolección de cacharros, la limpieza de espacios públicos, la atención de lotes abandonados y la eliminación de puntos donde se acumula basura o agua.
Las autoridades sanitarias, por su parte, deben mantener la vigilancia epidemiológica, el control larvario y la atención oportuna de pacientes.
También se necesita información puntual: cuáles son las colonias con mayor riesgo, dónde se realizarán las fumigaciones, qué municipios registran nuevos casos y cómo evoluciona la proporción de pacientes con signos de alarma.
Si el estado ya duplicó sus casos antes de concluir la temporada de lluvias, la respuesta no puede limitarse a campañas aisladas ni a recomendaciones generales.
La advertencia está en el crecimiento
Quintana Roo se mantiene lejos de las cifras extraordinarias observadas durante otros brotes, pero eso no convierte el aumento actual en un dato menor.
La señal de advertencia no está solamente en los 167 casos confirmados, sino en la velocidad con la que la cifra creció, en los 63 pacientes que presentaron signos de alarma o dengue grave, en la muerte ya confirmada y en la posición que ocupa el estado por incidencia.
El dengue no aparece de un día para otro. Se construye silenciosamente en patios, azoteas, lotes, recipientes olvidados y espacios públicos donde el agua permanece estancada.
Quintana Roo todavía está a tiempo de contener su avance. Pero para hacerlo necesita que la prevención llegue antes que los mosquitos y que la actuación de las autoridades crezca, por lo menos, al mismo ritmo que los contagios





