El Instituto Tecnológico de la Zona Maya nació el 8 de octubre de 1976, exactamente dos años después de que Quintana Roo se convirtiera en estado libre y soberano. Esa coincidencia coloca sus 50 años en una dimensión distinta al reconocimiento que el Congreso entregará el próximo 27 de octubre: la escuela creció prácticamente al mismo tiempo que la entidad que hoy atiende.
Cuando abrió sus puertas en Juan Sarabia, todavía se llamaba Instituto Tecnológico Agropecuario No. 16. Sus primeras carreras fueron Agronomía con especialidades en Fitotecnia y Zootecnia, además de Desarrollo Rural. Quintana Roo apenas estaba construyendo sus instituciones y, mientras el turismo comenzaba a modificar la economía del norte del estado, en el sur se formaban profesionistas para trabajar con tierra, ganado, bosques y comunidades rurales.
Un campus de 110 hectáreas creado para aprender sobre el territorio
La historia del Tecnológico también está escrita en el terreno que ocupa. En 1981, el ejido Juan Sarabia autorizó la entrega de 100 hectáreas para el plantel; años después, la superficie quedó reconocida en poco más de 110 hectáreas. El espacio tiene suelos destinados a actividades agrícolas, pecuarias y forestales, una característica que permite que parte de la formación ocurra fuera del salón.
El campus reúne laboratorios de biotecnología vegetal, agua-suelo-planta, control biológico, tecnología de la madera, invernaderos, viveros y un herbario forestal. Varias de esas instalaciones también prestan servicios a productores y ganaderos y sirven para proyectos de transferencia tecnológica
Ahí está una de las historias menos visibles detrás del aniversario. El Tec no funciona únicamente como una escuela ubicada en una zona rural: su diseño académico utiliza el propio sur de Quintana Roo como espacio de estudio.

En mayo de 2026, por ejemplo, investigadores del plantel realizaron trabajos sobre selvas inundables de Sian Ka’an-Uaymil, con análisis geomáticos, florísticos y microhistológicos orientados a entender biodiversidad, captura de carbono, suelo y disponibilidad de agua.
De tres carreras rurales a una oferta que se diversificó
La institución conserva Agronomía y Forestal como parte de su identidad, pero su oferta se amplió con los años. Para 2026 también abrió procesos de ingreso en Gestión Empresarial, Informática e Ingeniería Industrial, mientras mantiene programas ligados directamente con la producción agropecuaria y forestal.
La evolución ayuda a explicar por qué el Congreso decidió reconocer no únicamente al plantel, sino también a docentes, personal administrativo, directivos y egresados. El decreto aprobado el 13 de octubre identifica su aportación en áreas educativas, científicas, tecnológicas, agropecuarias, forestales, empresariales y sociales.
El dato que da otra escala al homenaje está fuera del recinto legislativo: Quintana Roo nació como estado el 8 de octubre de 1974 y el Tecnológico comenzó actividades el mismo día, pero de 1976. Son dos historias separadas por apenas 24 meses.
Medio siglo después, el plantel de Juan Sarabia sigue ocupando un lugar singular: su propia historia institucional lo identifica como la única institución agropecuaria de educación superior del estado.
El reconocimiento del Congreso será una ceremonia. La historia detrás de esos 50 años es otra: mientras Quintana Roo construía ciudades, destinos turísticos e instituciones, en el kilómetro 21.5 de la carretera Chetumal-Escárcega se mantuvo una escuela dedicada a estudiar el campo, los bosques y los recursos naturales del territorio que crecía alrededor de ella.





