Laguna Bojórquez en Cancún: contaminación que puede enfermar

El peligro de Bojórquez puede estar en lo que el ojo no detecta. En plena zona hotelera de Cancún, el agua deteriorada preocupa por el riesgo para quienes entran en contacto con ella.

El investigador Jorge Alfredo Herrera Silveira, del Cinvestav Unidad Mérida, alertó sobre condiciones que favorecen bacterias capaces de causar gastroenteritis y afecciones en piel, ojos y oídos. Vinculó el problema con materia orgánica acumulada y pasos de agua insuficientes en obras de infraestructura. Su advertencia fue publicada el 13 de octubre.

La pregunta para Cancún es concreta: ¿cómo recuperar un cuerpo de agua cuya capacidad de renovarse está limitada?

Por qué se acumula la contaminación en Bojórquez

La laguna depende de su conexión con Nichupté para intercambiar agua con el mar. El Plan para la recuperación ambiental de la laguna de Bojórquez, alojado en CONABIO, explica que ese intercambio ocurre mediante sus canales norte y sur; Bojórquez carece de una conexión directa con el mar.

Ese antecedente ayuda a entender su vulnerabilidad: cuando llegan contaminantes a un lugar con poca renovación, su dispersión se vuelve más difícil.

El mismo documento describió puntos afectados por descargas de aguas negras, estancamiento, poca profundidad y ausencia de corrientes. Son observaciones históricas, que permiten conocer el problema acumulado; no corresponden a un muestreo de octubre de 2026.

Una investigación publicada en Applied Sciences, basada en muestreos de 2018, 2019 y 2020, detectó cafeína en las distintas zonas del sistema Nichupté. El estudio utilizó esa sustancia como indicador de aportaciones de aguas residuales y encontró concentraciones especialmente elevadas en Bojórquez durante 2019. También señaló que la circulación restringida y las condiciones de lluvia influyen en la acumulación y dispersión de contaminantes.

Esos resultados documentan antecedentes de presión sobre el ecosistema. Para conocer la exposición actual hacen falta mediciones recientes y accesibles al público.

El riesgo sanitario está en el contacto con el agua

La advertencia se refiere a la exposición al agua; el reporte no documenta un brote.

La distinción importa: una advertencia ambiental debe servir para prevenir la exposición y orientar decisiones con información verificable.

El reto incluye explicar qué condiciones presenta hoy cada zona, dónde se han realizado análisis y qué medidas corresponden a las actividades que se desarrollan allí. Una fotografía del paisaje ofrece muy pocas respuestas a esas preguntas.

Recuperar la laguna exige actuar sobre las causas

La discusión lleva décadas. El repositorio de la UNAM conserva una tesis de maestría de 1996 dedicada a identificar y evaluar alternativas para el saneamiento de Bojórquez.

El plan alojado en CONABIO contempló localizar y clausurar descargas clandestinas, revisar infraestructura de saneamiento, evaluar el tratamiento de aguas residuales, recuperar vegetación y monitorear la calidad del agua.

Son antecedentes que permiten plantear una exigencia concreta: conocer qué acciones siguen pendientes, quién las ejecutará y cómo se comprobará su resultado.

Herrera Silveira dejó una advertencia sobre la recuperación: “Recuperar esa laguna es muy costoso, a muy largo plazo y quién sabe si se logre”.

Cancún necesita convertir esa advertencia en una respuesta medible. Proteger Bojórquez significa reducir las fuentes de contaminación, evaluar cómo mejorar su circulación y publicar resultados que permitan comprobar avances.

El miedo está en acostumbrarse al deterioro hasta que recuperar la laguna deje de ser una posibilidad.

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