La cifra comenzó a circular con fuerza: entre dos y tres perros de raza son reportados diariamente como desaparecidos en Cancún. Pero detrás del dato existe una diferencia fundamental. Un perro que no regresa a casa, uno que desaparece de un patio y otro que aparece en una grabación siendo llevado por una persona no representan el mismo nivel de evidencia.
Sara Rincón Gallardo, presidenta de la asociación Luum Balicheo, explicó que esa organización recibe entre dos y tres reportes diarios relacionados principalmente con perros de raza. Los propios relatos mezclan animales extraviados, mascotas cuyos propietarios aseguran que fueron robadas y perros que simplemente dejaron de estar en su domicilio.
Por eso, con la información pública disponible hasta este 2 de septiembre, no puede sostenerse que en Cancún estén robando dos o tres perros cada día.
Desaparecido no significa automáticamente robado
La revisión de reportes públicos no encontró una estadística de la Fiscalía General del Estado que indique cuántos perros desaparecidos en Benito Juárez cuentan con una denuncia formal por robo ni cuántos expedientes tienen videos, testigos, vehículos identificados u otra evidencia directa de sustracción.
Luum Balicheo tampoco ha divulgado hasta ahora una base que clasifique sus reportes de esa manera. Rincón Gallardo reconoce que las circunstancias son diversas: algunas familias aseguran que el animal fue sustraído, otras regresan a casa y ya no encuentran a la mascota, mientras en otros casos se desconoce simplemente cómo desapareció.
La misma activista ha planteado la posibilidad de que algunos ejemplares sean trasladados a Mérida, Chetumal u otras ciudades para venderlos, particularmente cuando se trata de determinadas razas. Esa hipótesis, sin embargo, todavía no está acompañada de una cifra pública de animales recuperados durante una operación de venta ilegal ni de una investigación oficial que documente una red dedicada específicamente a ese mercado.
Qué convertiría una desaparición en un caso con indicios de robo
La diferencia aparece cuando existen elementos verificables: una cámara que registra a alguien llevándose al perro, testigos que observan la sustracción, ingreso de personas a una propiedad, identificación de un vehículo, una solicitud de dinero para devolver a la mascota o la aparición posterior del mismo animal en una oferta de venta.
Actualmente, los reportes periodísticos sobre Cancún no ofrecen un conteo de cuántos de los casos recibidos por Luum Balicheo presentan alguno de esos elementos.
Sí existe un antecedente reciente que demuestra que una mascota presuntamente sustraída puede terminar a cientos de kilómetros. En julio, la Fiscalía localizó en Benito Juárez a “Panamá”, un perro chihuahua reportado desde Michoacán mediante una denuncia por presunta sustracción. La investigación buscaba determinar cómo terminó en Quintana Roo. Ese expediente demuestra que el traslado interestatal puede ocurrir, pero no acredita que exista una red en Cancún ni forma parte de los perros sustraídos originalmente en la ciudad.
La denuncia marca la diferencia entre sospecha e investigación
Cancún cuenta además con un Padrón Municipal de Mascotas, cuya plataforma permite registrar animales perdidos y encontrados. Para un hecho que pudiera constituir delito, la Fiscalía de Quintana Roo dispone de denuncia presencial y de una plataforma en línea.
Guardar fotografías actuales, número de microchip cuando exista, cartilla veterinaria, videos de seguridad y publicaciones sospechosas puede ayudar a acreditar identidad y circunstancias si el animal desaparece.
La historia de los perros de raza desaparecidos en Cancún todavía tiene una cifra pendiente: cuántos realmente se extraviaron y cuántos fueron tomados por alguien. Hoy existen reportes suficientes para justificar vigilancia y documentación, pero no evidencia pública suficiente para convertir todas esas desapariciones en un mercado de robo comprobado.





