Brucelosis: Cómo una enfermedad del ganado puede llegar a las personas

El diagnóstico permite confirmar o descartar la presencia de brucelosis en el ganado.

Un aborto inesperado dentro de un hato puede parecer una pérdida exclusivamente ganadera. En realidad, también puede ser la primera señal de una enfermedad bacteriana capaz de cruzar el límite entre los animales y las personas.

Cozumel reforzó este agosto las acciones de la Campaña Nacional contra la Brucelosis en los Animales 2026, mediante labores de diagnóstico, vacunación y monitoreo sanitario. El trabajo busca detectar posibles casos antes de que la bacteria circule entre ejemplares, afecte la reproducción o alcance a quienes mantienen contacto con el ganado.

La vigilancia tiene antecedentes en la isla. En noviembre de 2023, médicos veterinarios tomaron muestras sanguíneas a más de 130 ovinos en diez unidades de producción. Aquella jornada también sirvió para avanzar en un padrón pecuario destinado a posteriores campañas de vacunación de ovinos, bovinos y equinos registrados.

El aborto en el hato es una señal sanitaria

La brucelosis es causada por bacterias del género Brucella y puede afectar a bovinos, ovinos, caprinos, porcinos y otras especies. En los animales suele manifestarse mediante abortos, infertilidad, retención de placenta, nacimiento de crías débiles y menor rendimiento reproductivo. Esas alteraciones generan pérdidas para el productor, pero ninguna permite confirmar por sí sola la presencia de la bacteria.

La Organización Mundial de Sanidad Animal establece que la confirmación requiere pruebas serológicas y procedimientos de laboratorio. Esto explica por qué la campaña no se limita a observar el estado físico del ganado: necesita muestras, identificación de ejemplares, seguimiento de unidades productivas y registro de resultados.

Dentro de un territorio insular, ese control adquiere una dimensión particular. Conocer qué animales permanecen en cada unidad, cuáles fueron vacunados y qué ejemplares necesitan nuevas pruebas permite construir una trazabilidad sanitaria más precisa. Un resultado sospechoso puede aislarse y estudiarse antes de que comprometa la reproducción de otros animales.

La bacteria puede salir del corral

La transmisión hacia las personas ocurre principalmente por dos rutas. La primera es el contacto directo con sangre, orina, secreciones, placentas, fetos abortados o tejidos de animales infectados. Ganaderos, veterinarios, trabajadores pecuarios, personal de rastros y quienes atienden partos o abortos animales tienen mayor exposición si manipulan esos materiales sin protección.

La segunda ruta aparece en los alimentos. Consumir leche bronca, quesos frescos, crema, yogur u otros productos elaborados sin pasteurización puede transportar la bacteria desde un animal infectado hasta el organismo humano. La pasteurización y la cocción adecuada interrumpen esa cadena.

En las personas, la enfermedad puede producir fiebre intermitente o prolongada, sudoración nocturna, cansancio, escalofríos, dolor de cabeza y molestias musculares o articulares. Debido a que estos síntomas se parecen a los de otros padecimientos, el antecedente de contacto con ganado o consumo de lácteos no pasteurizados resulta importante durante la valoración médica.

Vigilar al ganado también protege la mesa

La campaña en Cozumel conecta tres espacios que suelen observarse por separado: la unidad pecuaria, el trabajo de quienes cuidan los animales y los alimentos que llegan al consumidor.

El productor necesita identificar pérdidas reproductivas y mantener actualizado el registro de su hato. El personal veterinario requiere muestras y seguimiento para confirmar o descartar la enfermedad. Quienes manipulan animales deben utilizar protección, especialmente durante partos, abortos o manejo de tejidos. Para las familias, la medida cotidiana más efectiva es elegir leche y derivados pasteurizados o elaborados bajo control sanitario.

La sanidad ganadera comienza con una muestra de sangre, pero su alcance llega más lejos. Cada animal registrado, vacunado y monitoreado fortalece una barrera que protege la producción local, el trabajo rural y la salud de las personas.

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