La expansión aeroportuaria de Cancún puede resumirse en dos superficies que representan procesos distintos: 63 hectáreas de terrenos forestales autorizadas para cambio de uso de suelo dentro del polígono concesionado al aeropuerto y 15 hectáreas destinadas a restauración ecológica en el Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté.
La comparación requiere precisión. Las 63 hectáreas no corresponden necesariamente a manglar, mientras las 15 hectáreas anunciadas para Nichupté forman parte de un ecosistema protegido ubicado en otra zona de Cancún. Tampoco basta con restar una cifra de otra: la calidad ambiental, la vegetación existente y el funcionamiento hidrológico de cada superficie son diferentes.
Las 63 hectáreas están dentro del polígono aeroportuario
La autorización concedida para la ampliación de la Terminal 4 del Aeropuerto de Cancún permite el cambio de uso de suelo en aproximadamente 63 hectáreas de terrenos forestales. La intervención se ubica al poniente de las instalaciones aeroportuarias, a la altura del kilómetro 22 de la carretera federal 307 y en dirección hacia la avenida Huayacán.
El proyecto incluye infraestructura para aumentar la capacidad operativa, áreas vinculadas con el movimiento de aeronaves y una torre de control de 42 metros. El permiso considera cinco años para las obras y una vida operativa proyectada de 50 años.
Documentos y coberturas publicadas desde 2024 colocan la inversión por encima de 8 mil millones de pesos. La ampliación responde al crecimiento registrado por una terminal aérea que en 2023 movilizó 32.3 millones de pasajeros, por encima de su capacidad anual referida entonces.

La restauración abarcaría 15 hectáreas de Nichupté
La medida ambiental difundida este 13 de agosto establece que ASUR contempla la restauración ecológica de 15 hectáreas, equivalentes a 150 mil metros cuadrados, dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté. La acción busca compensar parte de la transformación autorizada en la zona aeroportuaria.
Manglares de Nichupté tiene una superficie oficial de 4 mil 257.49 hectáreas y se encuentra dividido en 12 polígonos dentro del municipio de Benito Juárez. Es uno de los sistemas naturales más importantes de Cancún por su función como hábitat, zona de regulación hídrica y protección del entorno costero.
Sin embargo, la información pública consultada todavía no permite identificar en cuál de esos polígonos estarán las 15 hectáreas, qué zonas presentan mayor deterioro, qué especies de mangle serán atendidas o cómo se distribuirá la superficie.
Recuperar manglar exige más que sembrar plantas
La restauración ecológica no termina con colocar propágulos o contabilizar árboles. El programa de manejo de Manglares de Nichupté define la restauración como la recuperación de la estructura, composición y funcionamiento de ecosistemas modificados, permitiendo la continuidad de sus procesos naturales.
En un manglar, eso puede implicar restablecer flujos de agua, abrir o rehabilitar canales, retirar materiales que obstruyen la circulación, recuperar suelos y mantener seguimiento durante varios años. La permanencia de las plantas y la recuperación hidrológica ofrecen más información que la superficie intervenida por sí sola.
Por ello, las 15 hectáreas anunciadas en Nichupté necesitarán una delimitación cartográfica, diagnóstico inicial, calendario, metodología e indicadores públicos de supervivencia. Las 63 hectáreas aeroportuarias y las 15 de restauración no pueden leerse como terrenos intercambiables.
La medida ambiental adquirirá su verdadero valor cuando sea posible ubicar cada hectárea y comprobar cómo evoluciona. En Nichupté, recuperar superficie significa conseguir que el agua vuelva a circular y que el manglar pueda sostenerse más allá de la primera intervención.





