Durante varias horas, 13 teléfonos dejaron de conectar a una cuadrilla de trabajadores con sus familias. Los hombres compartían lugar de trabajo, traslado y actividad en una obra de construcción ubicada en Pueblo Morebi, Bacalar. La comunicación se interrumpió de manera simultánea y los reportes comenzaron a circular hasta convertirse en fichas de búsqueda.
La madrugada del miércoles 5 de agosto, la Fiscalía General del Estado informó que los 13 trabajadores fueron localizados con vida y en buen estado de salud mediante un operativo coordinado por instituciones de los tres órdenes de gobierno. Después recibieron atención y fueron presentados ante el Ministerio Público para rendir testimonio.
El resultado llevó alivio a sus hogares, pero no completó la historia. No se ha informado oficialmente dónde permanecieron, en qué sitio fueron encontrados, por qué dejaron de comunicarse ni quién los había contratado para trabajar en esa zona. La investigación continúa abierta.
Un ingeniero dejó de responder desde el lunes
Entre los trabajadores fue identificado públicamente Gilberto Domínguez Peralta, ingeniero originario de Coatzacoalcos. Su familia reportó que había perdido contacto con él desde el lunes y, durante el martes, difundió su ficha de búsqueda. También comunicó que no podía localizar al resto de la cuadrilla.
Ese dato permite dimensionar la espera: antes del operativo y de la confirmación oficial, hubo llamadas sin respuesta, mensajes detenidos y familiares intentando averiguar si los trabajadores continuaban dentro de la obra, habían sido trasladados o enfrentaban una situación que les impedía pedir ayuda.
El monitoreo inicial ubica el caso en una construcción de Pueblo Morebi y advierte que la localización resuelve que están vivos, pero no explica la pérdida simultánea de contacto de un grupo completo.
Los horarios individuales, el último mensaje enviado por cada trabajador y el momento exacto en que comenzaron las denuncias no han sido publicados. Tampoco se conoce si todos vivían en un mismo campamento, utilizaban el mismo transporte o dependían de un responsable para comunicarse con sus hogares.

La versión oficial mantiene abiertas las circunstancias
Algunos reportes periodísticos relacionaron a la cuadrilla con Steel Constructora, con trabajos vinculados al Tren Maya y con una bodega ferroviaria. También difundieron que los hombres fueron ubicados en Valle Hermoso. Esos elementos no aparecen confirmados en el comunicado oficial consultado y deben mantenerse como versiones sujetas a documentación.
La misma precaución aplica para publicaciones que atribuyen lo ocurrido a una retención o a presiones contra una empresa. Hasta el corte informativo, la Fiscalía no había comunicado un móvil, personas detenidas ni una mecánica acreditada.
Lo comprobado es más breve: las familias reportaron la pérdida de contacto, se activaron fichas de búsqueda, las instituciones desplegaron un operativo y los 13 hombres fueron encontrados con vida durante la madrugada.
La obra también forma parte de la historia
Conocer qué sucedió requiere reconstruir la cadena laboral de los trabajadores de Bacalar: quién los convocó, bajo qué empresa fueron trasladados, dónde se alojaban, quién supervisaba sus jornadas y quién debía responder ante una emergencia.
Esa información permitirá distinguir si la interrupción de comunicaciones estuvo relacionada con las condiciones geográficas, una decisión de traslado, la dinámica interna de la obra o un hecho que deba investigarse por otra vía.
La localización evitó que la espera de las familias continuara. Ahora, los testimonios ministeriales deberán aportar la secuencia que todavía falta: qué ocurrió desde el último mensaje hasta la madrugada en que los 13 trabajadores volvieron a estar localizables.





