Cancún ya no tiene horas pico: tiene calles saturadas

Claudia Sheinbaum durante visita internacional.

Durante buena parte del día. La avenida Huayacán, el bulevar Colosio, la carretera federal 307 y sus accesos se han convertido en enormes embudos donde trabajadores, familias y turistas pierden horas.

Por eso, el Libramiento Vial de Carga Cancún Sur que impulsa Mara Lezama no es una obra menor. Con una inversión de 3 mil 71 millones de pesos y casi 15 kilómetros de nueva infraestructura, promete conectar la 307 con la prolongación de Huayacán, el Tren Maya, el aeropuerto y el Puente Nichupté. El objetivo oficial es reducir entre 20 y 30 por ciento el tránsito en horas pico.⁠

Pero construir kilómetros no garantiza movilidad. Si miles de vehículos terminan desembocando en las mismas avenidas saturadas, el embotellamiento no desaparecerá: solamente cambiará de lugar.

El verdadero reto será ordenar las incorporaciones, sincronizar semáforos, mejorar las rutas alternas, rehabilitar calles llenas de baches y coordinar la obra con el crecimiento urbano.

Mara está construyendo una red vial con visión de futuro. Ahora el municipio debe garantizar que sus calles estén preparadas para recibirla. Porque una gran obra se mide por el tiempo que devuelve a la gente, no solamente por los kilómetros de concreto.

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