El lugar en una preparatoria puede estar garantizado y, aun así, modificar por completo la economía familiar. Para un estudiante de Quintana Roo, recibir un plantel lejos de casa significa levantarse antes, combinar rutas, pagar varios pasajes y dedicar una parte importante del día al traslado.
Durante el proceso Mi derecho, mi lugar Quintana Roo, un total de 23 mil 916 aspirantes concluyó su registro para ingresar a planteles públicos de educación media superior. La oferta alcanzó 25 mil 659 espacios en los 11 municipios y, por primera vez, la asignación se realizó sin examen de admisión.
El sistema utiliza un algoritmo que prioriza la primera opción seleccionada y permite registrar al menos cinco planteles o carreras técnicas. Cuando una escuela recibe más solicitudes que espacios disponibles, considera factores como hermanos inscritos, edad, entidad de origen y cercanía entre el plantel solicitado y la secundaria de procedencia. Esa referencia geográfica no siempre coincide con la distancia entre la escuela y el domicilio actual del estudiante.
Un pasaje diario puede convertirse en 960 pesos al mes
En Cancún, las tarifas publicadas por Turicun se encuentran en 9.50 pesos para distintas rutas urbanas y en 12 pesos para recorridos hacia la Zona Hotelera. Con una sola unidad de ida y otra de regreso, un estudiante gastaría entre 380 y 480 pesos durante un mes de 20 días de clases. Cuando necesita dos vehículos por sentido, el desembolso sube a 760 o 960 pesos mensuales.
El cálculo contempla únicamente transporte. Quedan fuera alimentos, materiales, datos móviles, impresiones y cualquier gasto adicional producido por pasar más horas fuera de casa.
El Reglamento de Transporte Público de Pasajeros de Benito Juárez reconoce para estudiantes una tarifa preferencial con 50% de descuento, aplicable mediante credencial vigente o el mecanismo autorizado de prepago. Cuando el beneficio se utiliza de manera constante, puede reducir a la mitad el costo estimado del recorrido.
La distancia también consume tiempo. Dos trayectos largos pueden sumar una o dos horas diarias entre caminata, espera y transbordos. Al cierre de una semana escolar, esa movilidad representa varias horas que ya no se destinan al descanso, las tareas o la convivencia familiar.

Obtener un lugar también significa poder sostenerlo
Quintana Roo cuenta con 159 planteles de educación media superior distribuidos en sus 11 municipios y atiende a más de 77 mil estudiantes en sistemas como Colegio de Bachilleres, CECyTE, Conalep, bachilleratos tecnológicos, agropecuarios, marítimos y telebachilleratos. La construcción de los CBTIS 301 en Cancún y 309 en Playa del Carmen forma parte de la ampliación de la infraestructura educativa.
La existencia de más espacios que aspirantes ofrece una base favorable para que los jóvenes continúen sus estudios. Sin embargo, la experiencia escolar también depende del plantel asignado, el turno, la especialidad y la facilidad para llegar todos los días.
Un turno matutino en una escuela distante puede obligar a salir de casa antes del amanecer. Uno vespertino puede extender el regreso hasta la noche. Para quienes trabajan, cuidan a familiares o viven en colonias con menos conexiones, el horario puede pesar tanto como la elección académica.
La asignación escolar también tiene una dimensión familiar
Los resultados del proceso fueron programados para publicarse el 8 de julio, mientras que la atención para aspirantes sin espacio quedó prevista del 10 al 14 de agosto en oficinas de Chetumal, Cancún y Playa del Carmen.
El balance del nuevo modelo ganará profundidad cuando permita conocer cuántos jóvenes recibieron su primera opción, qué distancia recorren y cuánto representa el transporte dentro del ingreso familiar.
Estudiar en un bachillerato público elimina el costo de la colegiatura, pero no todos los gastos de permanecer en las aulas. Para muchas familias, la verdadera cuenta comienza cada mañana, desde el primer pasaje.




