Más de la mitad de casas en Quintana Roo tienen humedad

Pared interior de una vivienda en Quintana Roo con manchas de humedad y filtraciones visibles durante la temporada de lluvias.

La humedad no solo mancha paredes. En Quintana Roo, también exhibe el desgaste acumulado de miles de casas que enfrentan lluvias, filtraciones, fugas internas, fallas de drenaje y construcciones que no siempre responden al clima del Caribe mexicano.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI, 56.5% de las viviendas particulares habitadas en Quintana Roo presenta humedad o filtraciones de agua en cimientos, muros o techos. El dato coloca a la entidad entre los estados más afectados del país, solo por debajo de Tabasco, Yucatán, Campeche y Chiapas. A escala nacional, el mismo problema alcanza a 44.2% de las viviendas, equivalente a 15.58 millones de casas.

La humedad como síntoma de deterioro habitacional

El dato es más grave cuando se observa junto con otro indicador: 10% de las viviendas de Quintana Roo presenta problemas en tuberías de agua potable o drenaje, porcentaje superior al promedio nacional de 7.9%. Eso significa que la humedad no siempre viene solo de la lluvia; también puede estar relacionada con fugas, drenajes dañados, instalaciones deficientes o mantenimiento insuficiente.

En Cancún, vecinos de zonas como Villas Otoch Paraíso, Paseos del Mar, Los Héroes, Privadas Sacbé, Paraíso Maya, Corales y regiones 251 y 107 han señalado que las filtraciones, grietas, malos olores y fugas de agua se vuelven más visibles durante la temporada de lluvias. La humedad, entonces, deja de ser un desperfecto menor y se convierte en una señal de deterioro urbano dentro de fraccionamientos donde muchas familias viven con reparaciones constantes.

Cuando la casa también afecta la salud

La humedad persistente no solo daña pintura, pisos o techos. También puede generar moho y deteriorar la calidad del aire dentro de la vivienda. La Organización Mundial de la Salud advierte que la humedad en edificios permite el crecimiento de bacterias y hongos, especialmente moho, y que existe evidencia científica sobre problemas de salud asociados con estos ambientes interiores.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que el moho puede provocar congestión nasal, dolor de garganta, tos, sibilancias, irritación en ojos o erupciones en la piel; además, las personas con asma, alergias, enfermedades pulmonares crónicas o defensas comprometidas pueden presentar reacciones más severas.

Por eso, el problema no se agota en la estética de una pared manchada. En hogares con niñas, niños, adultos mayores o personas con padecimientos respiratorios, una filtración constante puede convertirse en una carga diaria para la salud y la economía familiar.

El Caribe mexicano necesita vivienda pensada para su clima

Quintana Roo crece, construye y urbaniza bajo condiciones de alta humedad, lluvias intensas y presión inmobiliaria. Sin embargo, los datos muestran que buena parte de su parque habitacional no está resistiendo bien esas condiciones.

El INEGI también documentó que 58.5% de las viviendas propias en México necesitaba algún arreglo o remodelación, mientras que 58.1% requería construcción o ampliación de espacios. En un estado con expansión acelerada, esos datos obligan a mirar la vivienda no solo como patrimonio, sino como infraestructura básica para vivir con seguridad, salud y dignidad.

La humedad en Quintana Roo no es un detalle menor. Es una advertencia sobre la calidad de las construcciones, el mantenimiento de los servicios, la capacidad de respuesta en temporada de lluvias y el costo silencioso que pagan las familias cuando la casa empieza a deteriorarse desde adentro.

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