El dengue también exhibe la desigualdad sanitaria en Quintana Roo

Quintana Roo vuelve a enfrentar una temporada donde el dengue no avanza de manera aislada, sino ligado a condiciones muy concretas de vida urbana y comunitaria. Las lluvias recientes, el calor constante y la presencia de recipientes con agua acumulada elevan la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad, principalmente en zonas donde hay patios sin limpieza, basura, lotes baldíos o servicios públicos irregulares.

De acuerdo con el Panorama Epidemiológico de Dengue correspondiente a la semana 24 de 2026, Quintana Roo acumula 113 casos confirmados, de los cuales 71 corresponden a dengue no grave y 42 a dengue con signos de alarma o dengue grave. La entidad registra una incidencia de 5.28 casos por cada 100 mil habitantes, con mayor presencia en Bacalar, Othón P. Blanco, Solidaridad y José María Morelos.

El dengue crece donde la prevención no llega igual

La conversación sanitaria no puede reducirse a fumigaciones. La Secretaría de Salud informó que mantiene jornadas semanales de nebulización y termonebulización en municipios como Benito Juárez, Othón P. Blanco, Isla Mujeres, Cozumel y Felipe Carrillo Puerto, con horarios de operación entre las 18 y 22 horas, cuando el mosquito tiene mayor actividad.

Pero el fondo del problema está en la desigualdad territorial. Una colonia con basura acumulada, drenaje deficiente, lotes baldíos o recipientes expuestos a la lluvia enfrenta condiciones distintas a una zona con servicios regulares y limpieza constante. El dengue también se reproduce en esa brecha.

Lluvia, calor y criaderos ponen presión sobre las colonias

Desde la semana 22, Quintana Roo ya sumaba 75 casos confirmados, con 52 no graves, 22 con signos de alarma y uno clasificado como grave. En ese momento, Othón P. Blanco concentraba 25 casos y una tasa de 8.47 por cada 100 mil habitantes, seguido por Solidaridad, Bacalar y Cozumel. También se confirmó la circulación de los serotipos 2, 3 y 4 del virus.

Esto importa porque una persona que ya padeció dengue puede presentar complicaciones ante una nueva infección con otro serotipo. La prevención, entonces, no es un mensaje de temporada. Es una medida cotidiana que depende tanto de las autoridades como de las condiciones materiales de cada comunidad.

La salud pública también se mide por colonia

El llamado oficial es eliminar recipientes que acumulen agua, limpiar patios y azoteas, usar repelente y acudir a una unidad médica ante fiebre, dolor muscular, dolor detrás de los ojos o malestar general.

Pero la pregunta pública es más amplia. ¿Cómo se previene igual en colonias donde la basura tarda en recogerse, los lotes baldíos se multiplican o el agua se estanca cada lluvia?

El dengue no solo muestra un problema sanitario. También exhibe una desigualdad más profunda. En Quintana Roo, la prevención debe llegar antes que el mosquito y también antes que la enfermedad obligue a las familias a buscar atención médica.

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