Del antiguo Sufre y Calla al documental, la cronología que marcó la defensa de Chacmuchuch

Claudia Canul y Claudia Hernández durante la presentación del documental Chacmuchuch, sufre y calla en Cancún, sobre tres décadas de defensa de la laguna.

La historia que Claudia Canul y Claudia Hernández cuentan en Chacmuchuch, sufre y calla comienza mucho antes de que la contaminación del antiguo sitio de residuos llegara a una pantalla. El documental presentado el 9 de octubre en Cancún y estrenado posteriormente en YouTube reconstruye cerca de tres décadas de cambios en el territorio, organización comunitaria y defensa del Sistema Lagunar Chacmuchuch.

El punto de partida está en los años noventa. Un registro del Congreso de Quintana Roo establece que el Relleno Sanitario Norte comenzó operaciones en agosto de 1994 y cerró en septiembre de 2005 después de recibir alrededor de 2.4 millones de toneladas de residuos. Después operó una celda emergente en el predio conocido como Sufre y Calla, abierta en septiembre de 2005 y clausurada en 2006, con unas 300 mil toneladas de residuos recibidas.

Mientras ese sistema funcionaba, el entorno adquirió también una protección ambiental específica. El Sistema Lagunar Chacmochuch fue decretado Área Natural Protegida estatal el 9 de agosto de 1999, con una superficie de 1,914.52 hectáreas repartidas entre Benito Juárez e Isla Mujeres. El sitio funciona como refugio de flora y fauna y contiene humedales vinculados con la reproducción y crianza de distintas especies.

De la llegada del basurero a una defensa familiar

El documental coloca esa transformación territorial dentro de la historia de la familia Canul. Claudia Canul llegó a la zona durante la década de 1980 junto con su padre, Lorenzo Canul Palomo. Según su testimonio, la familia vio abrirse caminos entre la vegetación para instalar infraestructura destinada a la disposición de residuos cerca de donde vivían.

Con los años, Canul y su hija Claudia Hernández relacionaron cambios en el agua, el suelo y sus actividades cotidianas con los escurrimientos de lixiviados procedentes del antiguo sitio. Hernández recuerda en la producción que la familia dejó de pescar y cultivar como lo hacía antes. Se trata de testimonios de las protagonistas; por separado, documentos oficiales y reportes ambientales han registrado problemas de escurrimiento y filtración de lixiviados asociados con antiguos sitios de disposición en esa zona.

La defensa pasó entonces de una generación a otra. Cuando Lorenzo Canul murió en 2016, Claudia asumió la continuidad del trabajo comunitario. Después se incorporaron su hija Claudia Hernández y nuevas generaciones de la familia, mientras se organizaban mediante una asociación civil y actividades de vigilancia territorial.

2024 convirtió la denuncia en una historia audiovisual

Un cambio importante ocurrió en mayo de 2024, cuando Claudia Canul conoció al realizador Bernardo Hautenne. De ese encuentro surgió Chacmuchuch, un ecocidio quieto, primer documental sobre el caso. La producción ayudó a trasladar una historia que llevaba años circulando entre habitantes y ambientalistas a un formato capaz de llegar a un público mucho más amplio.

Ese mismo año se lanzó una petición en Change.org para impulsar acciones de protección en la laguna. La campaña, creada el 18 de julio de 2024, superó posteriormente las 14 mil firmas verificadas y planteó, entre otros puntos, vigilancia de accesos, tratamiento de lixiviados y participación de las comunidades locales.

La movilización continuó en 2025. El documental recupera la manifestación realizada el 24 de agosto en Sufre y Calla, donde participantes caminaron con cinta adhesiva sobre la boca para visibilizar la situación ambiental y mantener el tema en la conversación pública.

Tres décadas llegan al segundo documental

En 2026, la historia entró en otra etapa. Una planta de ósmosis inversa fue trasladada a Sufre y Calla para el tratamiento de lixiviados, mientras también comenzaron a impulsarse nuevos proyectos de vigilancia para el sistema lagunar.

Ese recorrido es el que desemboca en Chacmuchuch, sufre y calla. Dirigido por Bernardo Hautenne y construido en cinco capítulos, el documental enlaza el antiguo relleno, los testimonios de la familia Canul, la organización comunitaria de 2024 y 2025 y las acciones ambientales más recientes. Su eje no es un episodio aislado, sino cómo una historia iniciada en los años noventa terminó convirtiéndose en una defensa transmitida entre generaciones.

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