SNTE lleva al Congreso el impacto laboral que dejan acusaciones contra docentes durante una investigación

Una acusación contra un maestro puede tardar semanas o meses en aclararse, pero las consecuencias laborales pueden comenzar desde el momento del señalamiento.

Ese es uno de los argumentos con los que la Sección 25 del SNTE en Quintana Roo, encabezada por José Arimael Salas Alcocer, llevó al Congreso una propuesta para establecer consecuencias cuando se determine que una acusación contra un docente fue formulada de manera deliberadamente falsa. El planteamiento sindical sostiene al mismo tiempo que cualquier caso real de acoso o abuso debe investigarse hasta sus últimas consecuencias.

El ángulo laboral permite mirar el tema más allá de una eventual sanción: qué ocurre con el maestro mientras todavía no existe una conclusión sobre la denuncia.

Separación del grupo antes de que termine la investigación

Salas Alcocer ha señalado que existen docentes que son retirados temporalmente del salón de clases mientras se revisan acusaciones presentadas por madres, padres o estudiantes. En otros casos, de acuerdo con información atribuida al sindicato, las afectaciones pueden incluir cambio de adscripción, exposición pública o daño profesional. 

Estas medidas no equivalen automáticamente a una sanción definitiva. En determinados procedimientos, separar temporalmente a una persona señalada puede formar parte de mecanismos preventivos mientras se esclarecen los hechos, especialmente cuando existen menores involucrados.

La diferencia está en lo que ocurre después.

El SNTE sostiene que, cuando una investigación concluye que el señalamiento carecía de sustento y además se acredita que existió intención deliberada de perjudicar al docente, el trabajador puede haber pasado ya por semanas de separación del grupo, exposición ante la comunidad escolar o afectaciones en su trayectoria.

Según Salas Alcocer, durante el ciclo escolar anterior se registraron 30 denuncias contra profesores, de las cuales nueve habrían resultado acreditadas. Esa cifra proviene del propio sindicato y no constituye por sí misma una estadística judicial independiente. 

Una denuncia no comprobada no significa una denuncia falsa

Este punto es central para entender la propuesta.

Que una acusación no consiga probarse no significa automáticamente que haya sido inventada. Una eventual consecuencia jurídica tendría que distinguir entre un expediente donde no se reunieron elementos suficientes y otro donde pueda demostrarse que alguien presentó deliberadamente información falsa con la intención de causar un daño.

El propio dirigente sindical ha marcado esa frontera: el planteamiento, sostiene, no busca proteger a docentes responsables de acoso o abuso, sino establecer mecanismos cuando la falsedad sea acreditada. 

Por eso, el esquema que propone el SNTE tendría que convivir con dos protecciones distintas: el derecho de niñas, niños, adolescentes y familias a denunciar conductas indebidas, y el derecho del personal docente a que una investigación no se convierta automáticamente en una condena profesional antes de existir una resolución.

El planteamiento ya llegó al Congreso

El SNTE informó que la propuesta fue ingresada ante el Congreso de Quintana Roo como iniciativa ciudadana. Al 26 de septiembre, el portal público de iniciativas del Legislativo todavía no muestra un registro específico identificable con ese planteamiento, por lo que aún no es posible consultar desde esa base el texto completo ni conocer con precisión qué artículos pretende modificar. 

Eso limita por ahora el alcance de cualquier descripción jurídica definitiva.

Lo que sí está claramente planteado por el sindicato es el problema que pretende atender: un docente puede enfrentar consecuencias laborales mientras una acusación sigue bajo investigación, incluso antes de que exista una determinación sobre los hechos.

La discusión legislativa tendrá que precisar qué mecanismos podrían utilizarse para reparar ese daño cuando se acredite una acusación deliberadamente falsa, sin convertir la protección del magisterio en un obstáculo para las denuncias legítimas.

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