El antiguo restaurante de Pepe Tigre en Cancún vuelve a recibir visitantes, pero ya no como funcionaba décadas atrás. Ahora son youtubers e influencers quienes recorren el inmueble deteriorado, abren refrigeradores, cortan carne y terminan participando en la alimentación de un jaguar que permanece dentro de la propiedad.
Al menos tres videos difundidos durante septiembre de 2026 colocaron nuevamente a José Juárez Gil, conocido como Pepe Tigre, frente a las cámaras. El primero fue publicado el 4 de septiembre por Soy Gerald; otro apareció el día 9 en el canal de Ángel Vázquez y un tercer recorrido fue difundido el 18 por Mystery World.
Las grabaciones permiten ver algo más que al felino. Muestran cómo una práctica que Juárez Gil identifica con la experiencia ofrecida antiguamente a visitantes de su restaurante vuelve a reproducirse ahora frente a las cámaras de creadores digitales.
Cortar carne y alimentar al jaguar vuelve a formar parte del recorrido
En uno de los videos, Pepe Tigre conduce a los visitantes hasta refrigeradores donde conserva carne. Después les permite prepararla antes de que el alimento sea entregado al jaguar.
Otro recorrido muestra a una de las creadoras haciendo lo mismo. Los propios participantes explican que alimentar al animal les fue presentado como parte de la experiencia que antiguamente ofrecía el establecimiento a turistas y comensales. Las imágenes también los muestran a poca distancia del espacio donde permanece el felino.
Ese elemento cambia la lectura de los videos. No son únicamente recorridos nostálgicos por un restaurante abandonado: la interacción con el jaguar vuelve a convertirse en uno de los momentos centrales de la visita.
Juárez Gil afirma que actualmente vive con el ejemplar y sostiene que recibe apoyo de dos veterinarios. También asegura que obtiene carne mediante un contacto relacionado con la Central de Abastos de Cancún. Estas afirmaciones corresponden a su versión expresada en las grabaciones.

Pepe Tigre dice tener permisos ambientales
Durante una de las entrevistas, Pepe Tigre asegura contar con certificados relacionados con Semarnat, Profepa y CITES.
Sin embargo, los documentos no son mostrados frente a cámara, por lo que los videos no permiten identificar números de autorización, vigencia, modalidad de manejo ni las condiciones específicas bajo las cuales puede mantenerse actualmente el jaguar.
Esa precisión es importante. La presencia del animal en el sitio no permite, por sí misma, concluir que exista una irregularidad; pero tampoco basta una declaración en video para conocer cuál es el estatus ambiental vigente del ejemplar.
Existe además un antecedente documentado: en 2011, la Profepa y la entonces PGR aseguraron ocho tigres y dos jaguares ubicados en dos predios denominados Pepe Jaguar Kingdom en Cancún. La autoridad federal informó entonces que los animales no acreditaban legal procedencia, estaban en encierros inseguros y no recibían condiciones consideradas dignas y respetuosas.
El jaguar vuelve a convertir la propiedad en contenido viral
La diferencia está en el formato.
La experiencia que antes ocurría frente a turistas en un restaurante ahora llega a miles de personas mediante YouTube y redes sociales. Los visitantes ya no solamente observan las instalaciones abandonadas: participan en una actividad alrededor del jaguar y la convierten en contenido.
Hasta este 23 de septiembre, las fuentes públicas consultadas no muestran una verificación reciente de los documentos ambientales que Pepe Tigre afirma tener para conservar al felino.
Por eso, el elemento más relevante de su reaparición no es únicamente que siga viviendo con un jaguar en Cancún. Es que la alimentación del animal vuelve a utilizarse como parte de una experiencia para visitantes, ahora amplificada por influencers y plataformas digitales.





