El cateo de La Pasadita dejó primero un inmueble asegurado y varias personas retiradas del establecimiento. Días después apareció la información que permite entender qué investigaba realmente la Fiscalía dentro del negocio de la Supermanzana 23 de Cancún.
Las autoridades ubicaron a seis mujeres —cinco mexicanas y una guatemalteca— como probables víctimas de trata de personas en la modalidad de prostitución ajena. Las primeras indagatorias no solamente describen qué actividades realizaban: también reconstruyen cuánto dinero generaba cada consumo y qué proporción habría terminado en manos del encargado.
De la copa al servicio sexual
Según la información atribuida a la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, las mujeres trabajaban como fichadoras, acompañando a clientes dentro del establecimiento.
Por cada copa consumida se manejaban cantidades de 50 a 150 pesos. La investigación también establece que se ofrecían servicios sexuales cuyos precios iban de 500 a 1,500 pesos.
La cifra que cambia la dimensión del expediente aparece después: de los ingresos obtenidos por esos servicios sexuales, presuntamente 50% debía entregarse al encargado del lugar.
Así, un servicio cobrado en 500 pesos habría significado una entrega de 250 pesos; uno de 1,500, hasta 750 pesos. Ese cálculo deriva directamente del porcentaje señalado en las primeras indagatorias y ayuda a dimensionar el mecanismo económico que ahora forma parte de la carpeta.
No significa que todos los servicios hayan tenido el mismo precio ni que exista ya una cuantificación pública del dinero total generado. La investigación continúa.
Seis mujeres pasaron de trabajadoras a probables víctimas
Cuando La Pasadita fue cateada el 17 de septiembre, los primeros reportes solamente señalaban que varias personas habían salido del establecimiento. Todavía no existía confirmación pública sobre cuántas eran víctimas ni sobre su situación dentro del expediente.
La actualización cambia ese punto. Las seis mujeres fueron trasladadas a instalaciones de la Fiscalía para rendir declaración y recibir atención, mientras la investigación las considera probables víctimas de trata.
De acuerdo con las primeras indagatorias difundidas, habrían sido captadas aprovechando condiciones de vulnerabilidad asociadas con falta de estudios y su condición de madres solteras. Esa descripción forma parte de la hipótesis ministerial y deberá sostenerse con los datos que integren la carpeta.
Los cuadernos pueden ayudar a reconstruir el dinero
Dentro del establecimiento también fueron asegurados cuadernos con anotaciones, un teléfono celular, preservativos, un reloj inteligente, prendas de vestir y sustancias que serán analizadas.
Esos registros pueden resultar relevantes para establecer si existía una contabilidad de consumos, servicios, turnos o entregas de dinero, aunque hasta ahora la Fiscalía no ha publicado el contenido de los cuadernos ni una cuantificación económica completa.
La diferencia entre el primer reporte y la información disponible hoy es considerable. La Pasadita ya no es solamente un restaurante asegurado dentro de una investigación por presunta trata: la carpeta ahora describe un esquema concreto de ingresos alrededor de seis mujeres y una posible distribución del dinero entre ellas y el encargado.





