Daniel Ávalos se creyó con poder sobre las mujeres. Su popularidad, sus contactos y el acceso a fiestas construyeron alrededor de él una imagen de hombre intocable. Pero una sentencia de ocho años de prisión terminó por derrumbarla.
Daniel Ávalos se creyó con poder sobre las mujeres. Su popularidad, sus contactos y el acceso a fiestas construyeron alrededor de él una imagen de hombre intocable. Pero una sentencia de ocho años de prisión terminó por derrumbarla.