Bloqueadores, repelentes y plásticos dejan rastros que ya buscan en aguas de Quintana Roo

Centinelas del Agua monitorea microplásticos y compuestos químicos en distintos cuerpos de agua de Quintana Roo.

Lo que una persona se aplica antes de entrar al mar o utiliza para protegerse de los mosquitos puede dejar un rastro que no se distingue a simple vista. En Quintana Roo, ese rastro ya forma parte de un monitoreo que busca microplásticos, compuestos de algunos bloqueadores solares y sustancias asociadas con repelentes en distintos cuerpos de agua del estado.

La organización Centinelas del Agua, en colaboración con investigadoras de la UNAM, desarrolla muestreos en Holbox, la laguna Yalahau, Cancún y Playa del Carmen, además de preparar la extensión de los análisis hacia cenotes. Los trabajos buscan determinar presencia, concentración y posibles efectos sobre ecosistemas y especies de importancia pesquera.

La investigación no parte de la conclusión de que todos esos sitios tengan niveles peligrosos. Su función es precisamente establecer qué sustancias están presentes, cuánto hay y dónde se concentran.

Del bloqueador solar al agua

Uno de los compuestos incluidos en el análisis es la oxibenzona, ingrediente utilizado en algunos protectores solares. Cuando estos productos entran en contacto con el agua durante actividades recreativas, parte de sus componentes puede liberarse al entorno acuático.

El monitoreo también contempla compuestos asociados con repelentes. Los reportes disponibles coinciden en que forman parte del estudio, aunque las publicaciones consultadas no son uniformes al identificar el compuesto específico; por ello, el dato sólido hasta ahora es que los investigadores están rastreando sustancias vinculadas con este tipo de productos.

La importancia del análisis está en dejar de hablar de “contaminación invisible” como una idea abstracta y empezar a medirla: qué producto deja qué compuesto, cuánto permanece y hasta dónde puede desplazarse dentro del sistema acuático.

Los plásticos se vuelven partículas mucho más pequeñas

El tercer componente del estudio son los microplásticos, partículas que pueden generarse cuando residuos de mayor tamaño se degradan por exposición al sol, fricción y condiciones ambientales.

Holbox concentra una parte importante del interés. Centinelas del Agua estima que alrededor de 180 toneladas de plásticos de un solo uso al año terminan en la laguna Yalahau, manglares y humedales de la zona. La cifra corresponde a una estimación de la organización y sirve como punto de partida para estudiar cuánto de ese material termina convertido en partículas dentro del agua.

Los investigadores también buscan determinar si esos microplásticos están llegando a peces y otras especies de valor para las comunidades pesqueras, lo que permitiría seguir la ruta del residuo más allá de la superficie.

Cancún y Playa del Carmen entran al mapa del monitoreo

El trabajo no se concentra únicamente en la costa. Los estudios contemplan cenotes y sistemas de agua vinculados con Cancún y Playa del Carmen, mientras otro componente utiliza ADN ambiental para reconocer biodiversidad presente en cenotes urbanos. 

La propia Centinelas del Agua reporta que mantiene monitoreo de calidad en 200 sitios de Quintana Roo y Yucatán, lo que coloca este nuevo análisis dentro de una red más amplia de seguimiento ambiental.

La diferencia de este estudio está en acercarse a contaminantes que no siempre producen una señal visible. No hace falta ver una botella flotando para que exista un residuo plástico, ni observar una mancha para detectar componentes químicos de productos cotidianos.

Por ahora, el objetivo es medir antes de sentenciar. En las aguas de Holbox, Cancún y Playa del Carmen, el siguiente paso es convertir esos rastros microscópicos en datos comparables sobre concentración, temporada y presencia en los ecosistemas.

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