“Antes no se inundaba”: vecinos de Bacalar señalan cambios tras pavimentar la calle 29

“Antes no se inundaba”. Esa es la comparación que hacen habitantes de la calle 29 de Bacalar después de que las lluvias de la noche del viernes y la madrugada de este sábado terminaran con agua dentro de viviendas, muebles alcanzados y calles convertidas en zonas de acumulación.

Los reportes ubican el punto afectado entre las avenidas 30 y 30B. Ahí, residentes sostienen que el comportamiento del agua cambió después de trabajos recientes de pavimentación: en lugar de continuar por las trayectorias que reconocían anteriormente, ahora se concentra frente a las casas y termina ingresando a los domicilios.

La relación entre ambos hechos todavía no está sustentada por un dictamen hidráulico público. Lo que existe hasta ahora es una secuencia observada por los vecinos y una solicitud para que especialistas revisen pendientes, niveles y puntos de desalojo.

El cambio que describen después de pavimentar

Los habitantes aseguran que las inundaciones de esta magnitud no eran habituales en ese tramo antes de la intervención vial.

Su versión apunta a un elemento específico: la pavimentación habría modificado el curso que seguía el agua durante las lluvias y creado zonas donde ahora queda atrapada. Algunos residentes señalan incluso que el problema ya aparece con precipitaciones menos intensas.

Durante el episodio de este sábado, el agua ingresó a viviendas y alcanzó muebles, pertenencias y al menos una motocicleta, de acuerdo con los registros publicados desde la zona.

El planteamiento vecinal no es simplemente retirar el agua acumulada. Piden una revisión técnica de la calle para determinar si existen diferencias de nivel, pendientes o condiciones en la infraestructura que estén dificultando el escurrimiento.

La lluvia también golpeó otros sectores de Bacalar

La situación de la calle 29 ocurrió dentro de un episodio de lluvias que afectó distintos puntos de Bacalar.

En la colonia Sor Juana Inés de la Cruz, por ejemplo, se reportaron acumulaciones de entre 80 y 90 centímetros en algunos sectores. Información recabada por medios locales señaló además obstrucciones en sistemas de desagüe pluvial como uno de los factores identificados en esa zona.

Ese contexto es importante porque impide atribuir automáticamente todas las inundaciones de Bacalar a una sola causa. La intensidad de las precipitaciones, la topografía de cada calle y las condiciones de desalojo del agua pueden combinarse de manera distinta en cada punto.

Por eso, en el caso específico de la calle 29, la diferencia está en el testimonio repetido por sus habitantes: el problema comenzó, según ellos, después de la pavimentación.

Lo que tendría que revisar un diagnóstico técnico

Para determinar si realmente cambió la trayectoria del agua sería necesario contrastar niveles de la nueva superficie, pendientes longitudinales y transversales, puntos bajos, cunetas, accesos domiciliarios y capacidad de infiltración o desalojo.

Hasta ahora, las publicaciones consultadas no incluyen un estudio de ese tipo ni un documento que determine técnicamente la causa.

Lo que sí está documentado es el resultado visible del temporal: agua dentro de casas de la calle 29 y vecinos que identifican un antes y un después de la pavimentación.

La siguiente etapa útil no está en buscar culpables, sino en medir qué cambió físicamente en la calle y comprobar por dónde está intentando salir el agua ahora.

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