En escuelas de Cancún, Playa del Carmen y otros municipios del norte de Quintana Roo, cubrir un grupo no siempre significa que exista una plaza docente definitiva detrás. El SNTE Sección 25 señala que parte de las necesidades de educación básica se está atendiendo con profesores contratados por honorarios, mientras estima un rezago de entre 15% y 20% en plazas definitivas en el estado.
La diferencia tiene efectos concretos. Un maestro por honorarios puede estar frente al grupo y cumplir funciones educativas, pero no ocupa por ese contrato una plaza base dentro de la estructura federal. Para la escuela, el esquema permite mantener clases mientras existe una necesidad de personal; para el trabajador, significa desempeñar la función sin el nombramiento definitivo que sí acompaña a una plaza asignada formalmente.
El secretario general de la Sección 25, José Arimael Salas Alcocer, ubica la mayor presión en el norte del estado, donde el crecimiento de matrícula y la apertura de planteles aumentan la demanda de docentes. Según el dirigente, las primarias y particularmente algunos turnos vespertinos recurren a contrataciones temporales para cubrir grupos que todavía no cuentan con plazas federales definitivas.
Dar clase no equivale a tener una plaza
Una plaza definitiva forma parte de la estructura autorizada del sistema educativo. En el proceso de admisión de educación básica, las vacantes definitivas y temporales se asignan mediante los mecanismos establecidos para la carrera docente; cuando una persona recibe una vacante definitiva, el procedimiento contempla la expedición de un nombramiento definitivo después del periodo establecido y siempre que no exista nota desfavorable.
El esquema de honorarios ocupa otro lugar administrativo. La propia Secretaría de Educación de Quintana Roo distingue en sus reportes financieros a los “trabajadores contratados por honorarios” de las plazas y categorías autorizadas, lo que permite entender que son formas distintas de incorporar personal al servicio educativo.
En la práctica, eso permite cubrir una necesidad inmediata sin crear automáticamente una base. Un profesor puede impartir Inglés, Educación Física, Artes u otra materia durante el ciclo escolar mientras la estructura permanente del plantel continúa sin esa plaza definitiva.
El SNTE identifica precisamente Educación Física, Inglés, Artes y Formación Cívica y Ética entre las áreas donde existe mayor necesidad de cobertura. También sostiene que durante el ejercicio fiscal federal no hubo incremento de nuevas plazas para Quintana Roo, mientras la demanda escolar continuó creciendo principalmente en la zona norte.
El problema viene creciendo con las escuelas del norte
La situación no apareció en octubre. En marzo, Salas Alcocer calculaba en cerca de mil docentes el grupo que trabajaba bajo honorarios en Quintana Roo y señalaba casos concentrados en Cancún, Playa del Carmen y Cozumel. En julio volvió a plantear la necesidad de nuevas plazas y horas docentes, además de regularización para trabajadores que permanecen bajo contrataciones de este tipo.
Al mismo tiempo, el sistema sí continúa asignando plazas cuando existen vacantes autorizadas. En mayo, la Secretaría de Educación estatal realizó asignaciones de plazas y horas definitivas para docentes y directivos de educación básica correspondientes al ciclo 2026-2027.
La tensión está precisamente entre esas dos velocidades: la matrícula y los nuevos planteles generan necesidades de personal, mientras una plaza definitiva depende de que exista una vacante o una nueva posición autorizada dentro de la estructura educativa.
Para una escuela del norte de Quintana Roo, tener un maestro por honorarios puede significar que el alumno sí encuentra a alguien frente al grupo, pero esa necesidad todavía no está respaldada por una plaza docente permanente. Ese es el rezago que el SNTE coloca hoy entre 15% y 20% y que busca convertir en nuevas bases para el sistema educativo.




