Escuelas públicas y privadas entrarían al plan de Lengua de Señas en Quintana Roo

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) podría incorporarse de manera progresiva a la educación pública y privada de Quintana Roo, pero el cambio no consistiría simplemente en agregar una nueva asignatura para todos los alumnos. La iniciativa presentada por Andrea del Rosario González Loría y Hugo Alday Nieto concentra su aplicación en estudiantes de educación básica con discapacidad auditiva y en la capacitación del personal que los acompaña dentro de la escuela.

La propuesta fue presentada el 13 de octubre de 2026 y plantea modificar tanto la Constitución estatal como la Ley de Educación de Quintana Roo. Actualmente, se encuentra turnada a las comisiones de Puntos Constitucionales, Desarrollo Familiar y Grupos en Situación de Vulnerabilidad, Educación, Ciencia y Tecnología, y Salud y Asistencia Social, por lo que todavía no constituye una obligación vigente para los planteles.

Dentro de una escuela, el cambio tendría tres frentes concretos: incorporar recursos para la enseñanza de LSM y Braille, promover el aprendizaje de la lengua de señas entre estudiantes con discapacidad auditiva y crear programas graduales de capacitación para docentes y personal de apoyo.

Docentes y personal de apoyo tendrían que aprender LSM

La reforma propuesta al artículo 14 de la Ley de Educación señala que los servicios educativos deberán contar con recursos técnicos, pedagógicos y materiales necesarios, promoviendo la enseñanza del Sistema de Escritura Braille y la Lengua de Señas Mexicana tanto en educación pública como privada.

El artículo 54 aterriza todavía más el cambio. La nueva fracción XIII Bis propone promover progresivamente la enseñanza, adquisición y aprendizaje de LSM entre estudiantes de educación básica con discapacidad auditiva.

La fracción XIII Ter coloca una responsabilidad adicional sobre el funcionamiento de los planteles: establecer gradualmente programas de capacitación en Lengua de Señas Mexicana para docentes y personal de apoyo educativo. El objetivo señalado en la iniciativa es facilitar la enseñanza del español a estudiantes con discapacidad auditiva y ofrecer los apoyos necesarios para una comunicación plena.

Eso significa que la propuesta no se limita a que exista un intérprete cuando sea necesario. Busca que parte del personal que convive directamente con los estudiantes cuente con herramientas de comunicación dentro del proceso educativo.

La reforma también alcanzaría a las familias

El componente escolar forma parte de un cambio más amplio. La iniciativa propone añadir un artículo 13 Bis a la Constitución de Quintana Roo para reconocer a la Lengua de Señas Mexicana como parte del patrimonio lingüístico estatal.

Ese artículo también plantea que el Estado y los municipios garanticen su enseñanza a personas con discapacidad auditiva y a sus familias, además de reconocer su derecho a acceder a servicios públicos y ejercer sus derechos humanos mediante LSM.

La presencia de las familias es relevante porque extiende la comunicación más allá del salón. El esquema planteado pretende que la lengua utilizada por estudiantes sordos pueda encontrar continuidad tanto en el entorno educativo como en su círculo inmediato.

La iniciativa tampoco utiliza la misma herramienta para todas las discapacidades. Mientras la LSM está dirigida a eliminar barreras de comunicación para personas sordas, el Braille aparece dentro de los recursos educativos vinculados con accesibilidad para estudiantes con discapacidad visual.

Si la reforma completa el proceso legislativo y es aprobada, el decreto plantea que entre en vigor al día siguiente de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.

En una escuela de Quintana Roo, por tanto, el cambio tendría una expresión cotidiana: más recursos accesibles, estudiantes sordos aprendiendo mediante LSM y docentes y personal de apoyo capacitados gradualmente para comunicarse con ellos.

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