Una franja de 100 metros alrededor del manglar terminó por redefinir el Proyecto Venado, al sur de Playa del Carmen. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dejó fuera el hotel de 108 habitaciones porque su ubicación no respetaba esa separación y aplicó el mismo criterio para excluir albercas, una planta de ósmosis inversa y accesos hacia la playa.
El resultado fue una autorización mucho menor a la propuesta original de Residencial Punta Venado, S.A. de C.V.. La empresa había planteado 50 suites, 33 residencias y las 108 habitaciones hoteleras; la resolución permite únicamente 30 suites y 23 residencias, dentro de áreas que un estudio de zonificación ambiental identificó como compatibles.
El dato central no está sólo en cuántas construcciones fueron recortadas, sino en la distancia que decidió cuáles podían permanecer en el proyecto y cuáles quedaron fuera.
Los 100 metros no eran una línea dibujada al margen
La NOM-022-SEMARNAT-2003, vigente para la conservación de humedales costeros con manglar, establece que actividades productivas e infraestructura urbana aledañas o colindantes deben mantener una distancia mínima de 100 metros desde el límite de la vegetación. Dentro de esa franja no se permiten actividades productivas o de apoyo bajo la regla general.
La propia norma contempla un mecanismo de excepción: los límites pueden modificarse cuando la evaluación ambiental incorpora medidas de compensación para los humedales y se obtiene la autorización correspondiente de cambio de uso de suelo. En el caso de Punta Venado, Semarnat optó por excluir las obras que invadían esa distancia y mantener únicamente los componentes ubicados en superficies consideradas compatibles.
Por eso el hotel completo quedó fuera. La misma ubicación que afectó a sus 108 habitaciones alcanzó a la planta de ósmosis inversa, albercas, senderos y andadores de salida a la playa, de acuerdo con la resolución explicada por la dependencia federal.
La autorización redujo también suites y residencias
El límite ambiental modificó más que el componente hotelero. De las 50 suites solicitadas fueron autorizadas 30, mientras que las 33 residencias quedaron reducidas a 23. La superficie total del predio es de 111.559 hectáreas, pero esa extensión no equivale al área autorizada para desmontar o construir.
Entre las condiciones adicionales está conservar en estado natural al menos 75% de la superficie de duna costera y berma rocosa, además de mantener alrededor del predio una franja equivalente al 20% de su superficie para conservar corredores biológicos y disminuir la fragmentación de los ecosistemas.
La delimitación actual llegó después de una primera negativa de la DGIRA el 4 de junio de 2024 por incumplimientos ambientales relacionados con manglar y tortugas marinas. La empresa presentó nuevamente el proyecto el 26 de septiembre de ese año y, durante la nueva evaluación, incorporó información complementaria y un estudio de zonificación.
Además de la autorización ambiental parcial, el proyecto requiere un permiso de cambio de uso de suelo en terrenos forestales, un procedimiento independiente para las superficies que correspondan.
En Punta Venado, por tanto, los 100 metros de protección del manglar no quedaron como una referencia secundaria dentro del expediente: definieron físicamente dónde podía desarrollarse el proyecto y eliminaron de la propuesta autorizada su componente hotelero de mayor tamaño.





