Quiénes entrarían en el programa de pausas activas propuesto para oficinas públicas

Las pausas activas serían voluntarias y podrían aplicarse en distintas oficinas públicas.

Las pausas activas en oficinas públicas de Quintana Roo podrían alcanzar a una parte amplia del aparato público estatal y municipal si prospera la iniciativa presentada el 28 de septiembre de 2026 en el Congreso local.

El proyecto, promovido por el diputado Wilbert Alberto Batún Chulim, propone adicionar el artículo 49 Bis a la legislación de los trabajadores al servicio público y modificar la Ley Estatal de Cultura Física y Deporte para incorporar programas de activación física laboral y salud preventiva. Actualmente la iniciativa se encuentra turnada a las comisiones de Deporte y Trabajo y Previsión Social, por lo que todavía no constituye una obligación vigente.

¿Qué es una pausa activa y cómo funciona durante la jornada laboral?

Una pausa activa es un descanso breve dentro de la jornada de trabajo destinado a romper periodos prolongados de inactividad o posturas repetitivas. Puede incluir estiramientos de cuello, hombros, brazos y piernas, caminatas cortas o ejercicios sencillos de movilidad.

No implica suspender el trabajo durante largos periodos ni realizar una rutina formal de ejercicio. La idea es incorporar algunos minutos de movimiento a lo largo del día para disminuir el sedentarismo y favorecer el bienestar físico de quienes pasan varias horas sentados o realizando la misma actividad.

Desde empleados estatales hasta trabajadores de ayuntamientos

El universo contemplado es amplio. El texto incluye a las personas trabajadoras de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de quienes laboran en los ayuntamientos y organismos descentralizados del estado.

La propuesta establece que cada institución, dentro de sus respectivas competencias y conforme a su disponibilidad presupuestaria, procuraría promover estos programas entre su personal.

Eso significa que las medidas no quedarían limitadas a una sola dependencia ni únicamente al Gobierno estatal. También podrían formar parte de ellas trabajadores municipales y personal adscrito a organismos públicos descentralizados.

La iniciativa incorpora además a la Comisión del Deporte de Quintana Roo como instancia que podría promover y coordinar, junto con dependencias estatales, municipios y organismos descentralizados, programas dirigidos a personas servidoras públicas. 

Pausas breves, deporte y orientación preventiva

La reforma no plantea una sola rutina física obligatoria. Entre las actividades que podrían incorporarse aparecen pausas activas breves, ejercicios recreativos o deportivos, orientación preventiva y campañas sobre hábitos saludables.

El documento también señala que estos programas deberán procurar condiciones de inclusión, accesibilidad y seguridad, de modo que su implementación pueda adaptarse a las características de cada centro de trabajo y de su personal

El objetivo planteado es reducir los efectos asociados con periodos prolongados de inactividad y promover el bienestar físico y emocional dentro del entorno laboral, sin convertir la oficina en un espacio deportivo permanente ni sustituir otras obligaciones de seguridad e higiene.

No serían obligatorias ni reducirían el salario

Uno de los límites más claros aparece directamente en el proyecto: las acciones se implementarían de manera gradual, voluntaria e institucional.

La iniciativa establece que participar no podría significar una reducción de derechos laborales, modificación de la jornada, afectación al salario ni sanciones por negarse a participar. Tampoco deberá interrumpirse la prestación de los servicios públicos. 

El esquema también quedaría sujeto al presupuesto disponible. Los artículos transitorios especifican que su aplicación no deberá crear nuevas estructuras administrativas, plazas ni gastos extraordinarios fuera de los presupuestos aprobados. 

De aprobarse, cada poder, ayuntamiento u organismo podría adecuar sus lineamientos internos para incorporar estas actividades sin modificar las condiciones laborales de su personal.

En términos prácticos, la propuesta apunta a que una persona que trabaja en una oficina pública pueda disponer de espacios breves para moverse, realizar ejercicios sencillos o participar en actividades preventivas, pero sin que esa participación se convierta en una obligación laboral ni altere su salario o jornada.

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