¿Quién evalúa si un hogar es adecuado para una niña o un niño?

Especialista realiza una valoración familiar en Quintana Roo.

Determinar con quién vivirá una niña o un niño exige mucho más que comparar domicilios, ingresos o versiones enfrentadas. En un procedimiento de guarda y custodia, el juzgado necesita conocer las condiciones de crianza, la estabilidad emocional, la convivencia familiar y la capacidad de cada persona adulta para proteger el desarrollo integral de la infancia.

El Congreso de Quintana Roo turnó a la Comisión de Justicia una iniciativa presentada por la diputada Paola Elizabeth Moreno Córdova para reformar los artículos 994 Bis y 1022 del Código Civil estatal. La propuesta todavía no ha sido aprobada y plantea incorporar expresamente la seguridad psicoemocional dentro de las obligaciones de crianza.

El juzgado ordena la valoración y especialistas realizan el estudio

La iniciativa permitiría que la autoridad judicial ordene valoraciones integrales de idoneidad parental, psicológicas, sociofamiliares o interdisciplinarias cuando existan elementos que indiquen posibles afectaciones al desarrollo o a la seguridad física, sexual o psicoemocional de niñas, niños y adolescentes.

La persona juzgadora no realiza directamente las pruebas psicológicas o sociales. Esa función corresponde a profesionales especializados y peritos con conocimientos técnicos en psicología, trabajo social u otras disciplinas relacionadas. El Poder Judicial de Quintana Roo mantiene un padrón público de peritos vigentes que puede consultarse por materia y municipio.

Dependiendo del expediente, pueden intervenir especialistas adscritos a instituciones públicas, equipos auxiliares del sistema de justicia o peritos designados conforme a las reglas procesales. Sus dictámenes describen aspectos técnicos, pero no sustituyen la sentencia.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que las decisiones sobre custodia deben basarse en conductas parentales concretas y no en estereotipos, suposiciones o características personales generalizadas. También señala que el interés superior de la niñez exige examinar las circunstancias particulares de cada familia.

Qué observaría una valoración integral

Una evaluación de idoneidad parental no equivale a buscar una familia perfecta. Su finalidad es aportar información sobre las capacidades de cuidado, protección, comunicación y atención de necesidades.

La iniciativa incorpora la protección psicoemocional dentro de las obligaciones de crianza.

La parte psicológica puede analizar la interacción familiar, el manejo emocional y las condiciones de convivencia. La valoración sociofamiliar incorpora el contexto en el que vive la niña o el niño y los apoyos disponibles. Cuando participan varias disciplinas, los hallazgos se integran para ofrecer al juzgado una visión más completa.

El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares dispone que la participación de niñas, niños y adolescentes debe considerar su edad, madurez y contexto social y familiar. También contempla el uso de pruebas periciales en psicología y medidas para evitar la repetición innecesaria de entrevistas.

Esto resulta especialmente importante porque una niña o un niño no debe cargar con la responsabilidad de elegir entre sus padres ni repetir su historia ante múltiples personas sin una finalidad justificada.

El dictamen aporta elementos pero no decide por sí solo

La reforma propuesta también añadiría al artículo 1022 una disposición para considerar conductas reiteradas que afecten gravemente la estabilidad emocional, psicológica o el desarrollo integral de la infancia, siempre conforme a las pruebas y valoraciones determinadas por la autoridad judicial.

Una valoración profesional forma parte del conjunto de elementos que puede revisar el juzgado: documentos, testimonios, antecedentes de convivencia, condiciones familiares y la participación de la propia niña, niño o adolescente.

La decisión final corresponde a la persona juzgadora, quien debe explicar por qué una medida protege mejor los derechos y el bienestar de la infancia. El propósito de estas evaluaciones no es premiar o castigar a las personas adultas, sino ayudar a que una resolución familiar se construya con información especializada, proporcional y centrada en la vida de la niña o el niño.

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