Un informe no debería medirse por el tamaño del escenario ni por la cantidad de aplausos, sino con una pregunta muy sencilla: ¿la gente vive mejor que antes?
Y en el Cuarto Informe de Mara Lezama hay un dato que pesa más que cualquier discurso: más de 200 mil quintanarroenses salieron de la pobreza. No es una cifra para presumir en una pantalla; son familias que hoy tienen un poco más de comida, tranquilidad y futuro.
También hay señales de orden: no se contrató nueva deuda, la deuda por habitante bajó 53 por ciento y Quintana Roo pasó de estar entre los estados peor evaluados a colocarse entre los tres con mejor calificación crediticia. Además, por segundo año consecutivo, la Cuenta Pública recibió cero observaciones de la Auditoría Superior de la Federación.
Claro que todavía falta. La inseguridad sigue doliendo, los servicios deben mejorar y la prosperidad del turismo tiene que sentirse mucho más en las colonias. Pero gobernar no significa desaparecer todos los problemas de un plumazo; significa cambiar el rumbo y demostrarlo con resultados.
Después de cuatro años, Mara no solo conserva fuerza política: tiene números para defender su gobierno. Y eso, en tiempos donde muchos hablan y pocos cumplen, también debe decirse.





